En Gonzalo Vásquez se respira tranquilidad. Esta comunidad, a la orilla del mar y alejada de la ciudad, se encuentra ubicada en el distrito de Chimán, a tres horas en lancha rápida desde la capital y a cinco horas por tierra desde Chepo. Al estar alejada de la metrópoli se convierte en un pueblo pintoresco e ideal para conocerlo en una caminata. Sus habitantes son amistosos y laboriosos.
En sus angostas veredas no se puede ver a mucha gente, solo adultos jugando dominó en bares improvisados, pescadores artesanales tejiendo sus trasmallos para la pesca diaria y algunos niños que, después de clases, se dedican a alimentar sus mascotas o jugar entre las olas del mar. Para ellos todo es diversión. Alejados en cierta forma de la realidad diaria, solo ven televisión cuando funciona la planta eléctrica del pueblo. En Gonzalo Vásquez todos se conocen entre sí y utilizan apodos como Wicho, Vieja, Colombia, entre otros. El aire huele a fogón, a sal, y se puede escuchar las melodías con influencia colombiana. Si alguna vez piensa en visitar este lugar tiene que estar dispuesto a saltar desde un bote y mojarse hasta las rodillas porque no hay muelle. Pero la experiencia vale la pena.
Texto y fotos: David Mesa




