Un panameño recién llegado al país, luego de 10 años de ausencia, le dice a la señorita al otro lado de la línea telefónica: “Sí, iré mañana a la cita. ¿Cómo llego a su oficina?”. La señorita contesta: “Muy fácil, está en calle 50, en frente de donde antes estaba Medcom”.
El único problema para el hijo pródigo es que en ese lugar ya no hay rastros de aquella empresa -ni del edificio-, que en 2005 mudó sus instalaciones a la avenida 12 de Octubre.
Este caso es quizás el más conservador cuando se quiere ilustrar la costumbre de los vecinos de la capital panameña de utilizar como referencia de direcciones, edificios o monumentos que tienen años y hasta décadas de no existir: El IJA del Casino, la lechería, la locería, la estatua a Roosevelt, el Gago de Balboa, son solo algunos puntos en el viejo mapa de la ciudad que sus habitantes mantienen vivos en el recuerdo, pese a que muchos, sobre todo los más jóvenes, jamás vieron alguna de esas estructuras.
Para un recién llegado a la capital sería toda una proeza encontrar sin ayuda, por ejemplo, el famoso IJA del Casino, conocido así porque durante cerca de 40 años fue la sede del Instituto Justo Arosemena.
Ahora es sólo un lote baldío en el cruce de calle 36 y Avenida Central, en el corregimiento de Calidonia, pero en tiempos mejores – 1914, bajo el mandato del presidente Domingo Díaz- se construyó como un majestuoso edificio de tres plantas de arquitectura francesa, que servía como centro de entretenimiento para la clase social pudiente.
De casino pasó a funcionar como hotel y, en la década de 1960, se convirtió en la escuela primaria Josefina Tapia. Más tarde sería el Instituto Justo Arosemena.
Finalmente, en 2003, fue demolido el antiguo Casino de Panamá, aunque aún siga en la memoria colectiva como el IJA del Casino.
TRES SUPERMERCADOS
Una historia curiosa tiene el famoso Gago de Balboa -inaugurado en 1965-, que todavía usan muchas personas como referencia.
Ese local comercial nunca estuvo en algún sitio llamado “Balboa”, sino que ocupó el lugar de otro supermercado que tenía ese nombre.
En el mismo espacio, en la vía José Agustín Arango, se encuentra ahora el Súper 99.
Y si de monumentos se trata, las direcciones también son todo un reto. Instrucciones como “en la estatua a Roosevelt, das vuelta a la izquierda” o “donde está el Monumento a la Madre das vuelta a la derecha”, serían imposibles si el visitante quisiera esperar a ver la estatua para girar, sencillamente porque hace años que ninguno de los dos está en su sitio.
¡PARADA!
Los conductores de buses viven como nadie con esta costumbre tan panameña, pues no es raro que un pasajero, en la calle Justo Arosemana, pida la parada en “la técnica”, en la esquina de calle 42.
Hasta mediados del año pasado, ahí se encontraba la Escuela Técnica de Contabilidad y Comercio Gastón Faraudo P. Pero el edificio fue demolido y actualmente lo único que puede verse ahí es un lote baldío.
Viejos teatros
Aunque algunos siguen en pie, de los viejos teatros y cines de la ciudad sólo queda el recuerdo, cada vez que un pasajero sube a un taxi y pide que lo lleven, por ejemplo, al Teatro Lux.
En las páginas amarillas, todavía aparece como ubicación de la Dirección Nacional de Pasaportes, en Avenida Perú.
Algo parecido pasa con los antiguos Cines Aries, en Obarrio o los Cines Gemelos, en San Miguelito.
Y aunque se trate de una costumbre que le complique un poco la adaptación a quienes se mudan por primera vez a la ciudad, no deja de ser un rasgo de nostalgia por la Panamá que se fue.
Una iniciativa de señalización
Crear un sistema para señalizar las calles parece ser una materia imposible para la administración pública capitalina.
Muchos han sido los intentos de poner un poco de orden en esta materia, pero hasta el momento no se ven resultados.
La Dirección de Obras y Construcciones del Municipio de Panamá tiene desde la década de 1990 una sección de nomenclatura, y a mediados del año pasado, este fue justamente el tema de la reunión en Panamá de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, en la que se hicieron propuestas y compartieron experiencias de otras ciudades. Pero el resultado no ha llegado a las calles.
Donde sí se han visto avances es en Ciudad del Saber: ahí el plan maestro ha incluido establecer una nomenclatura de fácil comprensión. Pero además, se han colocado letreros que indican los números de los edificios y se ha respetado que la numeración lleve un orden fácil de seguir.
