El activista por los derechos civiles en Estados Unidos, Jesse Jackson, urgió ayer a las potencias mundiales a dejar de gastar en armamentos y solidarizarse con los pueblos que sufren hambre como Haití.
Jackson, pastor baptista de 67 años, aseguró que hay que equilibrar los efectos de la globalización, toda vez que los capitales se han esparcido por todo el mundo mientras que la pobreza no se reduce. “Las riquezas se han quedado en pocas manos y la pobreza afecta a miles”, dijo durante una conferencia sobre el nuevo orden económico mundial celebrada en Panamá.
Dejó clara su disconformidad con el plan de inyectar dinero de los contribuyentes norteamericanos a los bancos para evitar su derrumbe.
Sobre las relaciones de su país con Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, ha sido un duro crítico de EU, Jackson opinó que el nuevo presidente de su país, Barack Obama, debe lanzar una ofensiva diplomática para cerrar esta brecha no solo con Venezuela sino también con Cuba.
