La comunidad católica panameña se unió ayer a los actos de beatificación del papa Juan Pablo II, quien visitó el país por 11 horas el 5 de marzo de 1983, como parte de la gira que realizó por Centroamérica.
En el lugar en el que hace 28 años el “Papa viajero” habló sobre la unidad familiar y los valores, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, y el nuncio apostólico, Andrés Carrascosa Coso, colocaron la primera piedra de lo que será una capilla en honor al beato.
La edificación estará en un terreno que donó Grupo Los Pueblos, en los predios de Albrook Mall, próximo al monumento de bronce que en honor al Papa se levantó en la avenida que lleva su nombre, en Ancón.
Para el arzobispo de Panamá, estos terrenos –donde antes estaba la pista de Albrook Field– tienen un “gran significado”, ya que aquí se ofició la misa que “mantuvo a los panameños unidos en un mismo sentimiento”.
La construcción de la capilla comienza esta semana y se calcula que estará lista a finales de este año.
El nuncio Carrascosa Coso destacó que la beatificación de Juan Pablo II es motivo de alegría para la Iglesia y los católicos, “porque en el fondo celebramos algo que ya sabíamos”.
El nuncio se refería a los gritos de “santo súbito” que el día de la muerte del Papa –el 2 de abril de 2005– pronunciaba la multitud que se reunió en la plaza de San Pedro, en Roma.
Carrascosa Coso consideró que más allá de alegrarse por la beatificación, hay que reflexionar en la figura de Juan Pablo II como un modelo a seguir por su “vida recta y transparente” que llevó, “preguntándose cada día: Dios, ¿qué es lo que tú quieres que yo haga?”.
Con la beatificación, dijo el nuncio, se reconoce que Juan Pablo II está muy cerca de Dios y “si está cerca, puede interceder por nosotros”.
Mayor Alfredo Alemán, del Grupo Los Pueblos, dijo sentir mucho respeto por la figura de Juan Pablo II, y que su empresa asumirá todos los costos de la obra. Alemán no precisó cuánto invertirá en la edificación.

