Rosina Ynzengarynzenga@prensa.comEl ordenador de los pobres busca financiación en España para llegar a los niños indígenas del sur y centro de América. La finalidad es expandir el español entre estas comunidades. Ningún país centroamericano dispone de esta herramienta para reforzar la educación, mientras Uruguay, Argentina y Perú se pueden considerar los países “cobaya” del portátil “verde”.
Esta idea parte del gurú de la informática Nicholas Negroponte, que creó la Fundación un ordenador por niño (OLPC, por sus siglas en inglés) hace tres años. Este visionario lucha por crear ordenadores a bajo coste para ser distribuidos entre los escolares en países en vías de desarrollo. Esta iniciativa solidaria espera poder fabricar portátiles a un costo de 100 dólares por unidad. Un precio que todavía no ha alcanzado, ya que de momento cuestan 175 dólares. La razón es que la fundación esperaba el primer año recibir millones de pedidos de los gobiernos, pero al final solo llegaron a pedir 700 mil ordenadores, lo que les obligó a aumentar el coste inicial. El requisito es que cada Estado debe solicitar un mínimo de 10 mil unidades para incorporarse al proyecto.
En principio, la fundación OLPC solo vendería sus portátiles XO a las administraciones, pero ante la demanda privada se pusieron a la venta durante 45 días en Estados Unidos bajo el lema “compra una, dona otra”. Durante ese período, se vendieron 160 mil unidades. OLPC se está planteando abrir una fundación en Europa que le permita vender el producto sin restricción de tiempo como ocurre en EU. De momento, Negroponte sigue centrado en sacar adelante este proyecto y reducir los costes de la “máquina verde”.
La característica principal de este portátil es su bajo uso de energía. Además, la batería puede ser recargada mediante luz solar o bien con una manivela manual. Un adelanto que permite distribuirlo en comunidades que carecen de electricidad. También, cuenta con dos antenas que les permite a los niños conectarse entre sí y a internet en cualquier lugar.
En Suramérica, ya hay países que han puesto en marcha este proyecto educativo, entregando ordenadores a los escolares. Como son los ejemplos de Argentina, Perú y Uruguay. En el caso de México, Carlos Slim ya ha encargado 50 mil unidades. Por su parte, Bolivia, Chile, Cuba, Ecuador, Puerto Rico y Venezuela ya han expresado su interés por este proyecto.
Es una forma de aprender que, como ha expresado el colombiano Rodrigo Arboleda, representante de América Latina de OLPC, ha “duplicado el nivel de asistencia” en los colegios donde se ha puesto en marcha.
Por su parte, ningún país centroamericano forma parte de este proyecto. La fundación los tiene en su lista como naciones que se incluirían en una fase posterior a su lanzamiento. Por esta razón, Arboleda intenta encontrar financiadores que deseen expandir el español entre las poblaciones más vulnerables de los distintos estados de Centro América, como son los indígenas.
Un deseo que podría comenzar a hacerse realidad si empresas españolas como Telefónica o la editorial Santillana –a las que el arquitecto Arboleda ya les ha presentado la idea– participaran de este proyecto.
Aprender a aprender, el método de Negroponte
Se considera que la mayor parte de los 2 mil millones de niños en el mundo subdesarrollado carece de una educación adecuada y que uno de cada tres no termina el quinto grado. Los países pobres destinan una media de 20 dólares al año por alumno, mientras que en EU el gasto escolar que representa cada niño es de 7 mil 500 dólares.
Ante esta diferencia, Nicholas Negroponte preparó sus “máquinas verdes” con un método de “aprender a aprender” que incentiva a los niños a pensar. Una forma divertida que hace que los más pequeños desarrollen su capacidad para resolver problemas.
Por la gran acogida de este ordenador entre los escolares de todo el mundo, Intel construyó su propio modelo, Classmate, pero a un precio de 300 dólares y con fines comerciales. La diferencia más notable es que el de Intel necesita una fuente de electricidad, mientras que los de OLPC se recargan dándole vueltas a una manivela. Algunos expertos piensan que el de Intel es para las ciudades, mientras que las XO de Negroponte sirven para zonas rurales.

