No se habían aún apagado los ecos de la celebración de la reelección de Luiz Inacio Lula Da Silva en Brasil, cuando el nuevo gobierno anunció su interés en continuar con su ambicioso y controvertido programa de energía nuclear, en un esfuerzo para lograr energías alternativas ante la imparable subida internacional de los precios del petróleo.
Más al sur, en Argentina, se hablaba de planes similares, que relanzarían proyectos detenidos durante el mandato menemista. Estos anuncios han vuelto a encender las alarmas de los ambientalistas.
Apenas 3.1% de la energía eléctrica de América Latina proviene de fuentes nucleares, pero con los planes de expansión de Argentina, Brasil y México, esa proporción podría duplicarse en una década, según reporta la agencia IPS.
Según la BBC de Londres la energía nuclear ha vuelto a presentarse como alternativa, ante la previsible escasez de combustibles fósiles, como el petróleo o el gas, y la necesidad de reducir las emisiones de CO2 que producen el calentamiento del planeta.
¿CHÁVEZ NUCLEAR?
En mayo de 2005, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había confirmado el interés de su país en empezar investigaciones en el campo nuclear.
Algunos, quienes han visto con recelo los acercamientos del mandatario sudamericano con Irán, país que insiste en enriquecer uranio pese a las advertencias de la Agencia Internacional de Energía Atómica, se sintieron inquietos. Pero no parece haber motivo de mayor preocupación, al menos por el momento.
Alejandro Nadal, investigador del Colegio de México, dijo a la BBC de Londres que anuncios como el del Presidente venezolano no deberían de tomarse muy en serio.
Según Nadal, las perspectivas para el desarrollo de energía nuclear en América Latina, fuera de los países que ya cuentan con ella, no son buenas ya que "la mayoría de los países (de la región) no dispone de la tecnología necesaria, y además los costos de construcción de una nueva planta serían astronómicos".
PLANES
Brasil posee la sexta mayor reserva de uranio del mundo y desea convertirse en un importante productor del combustible nuclear.
En ese país operan dos centrales en Angra dos Reis, al oeste de Río de Janeiro. Se trata de Angra I, inaugurada en 1985; y Angra II, en 2000, que proporcionan cerca del 4% de la energía eléctrica del país. Además tiene listos los equipos para una tercera: Angra III.
El Gobierno de México anunció en septiembre un plan para construir dos reactores que estarían funcionando en 2010, y abrió una licitación para incrementar la capacidad de otros dos activos desde los años 90, en la central de Laguna Verde. Las centrales nucleares aportan el 5% de energía para consumo eléctrico mexicano.
El Gobierno argentino lanzó un plan similar en agosto, que incluye terminar la construcción de una central inconclusa, estudiar la factibilidad de erigir una nueva y producir uranio enriquecido. Las dos plantas argentinas, Atucha I y Embalse, suministran 7% de la electricidad que consume el país sudamericano.
TECNOLOGÍAS
Las centrales en funcionamiento, con tecnologías de segunda generación, tenían estimaciones de vida útil de 15 y 20 años en el caso de México, y de 30 y 40 en Argentina y Brasil. Pero los planes implican prolongarlas inclusive hasta 60 años en algunos casos. Pero hay casos, como el de Laguna Verde en México, "una central muy insegura", donde los depósitos están saturados, según Arturo Moreno de Greenpeace México. Los gobiernos, sin embargo, insisten en que no hay motivo de preocupación.
