La carencia de equipos que afecta al Cuerpo de Bomberos de Panamá mantiene preocupados a los jefes de la Compañía No. 15 de Bomberos Forestales, mejor conocida como Pulaski –por el nombre de una de las herramientas que utilizan para apagar este tipo de fuegos–.
La Pulaski, que tiene su sede en el cuartel de Bethania, es la brigada que hizo frente, a finales de 2007 y en los primeros meses de este año, a 32 incendios forestales y más de 2 mil 100 quemas de herbazales, según el subjefe Ángel Delgado.
“Estamos preocupados, pues debido al factor climático este año las cifras de incendios podría aumentar”, aseguró Delgado.
En lo que va de diciembre, la brigada ha atendido 13 quemas de herbazales en Tocumen, Albrook, San Miguelito y el Corredor Norte.
Lo costoso del equipo necesario para apagar estos incendios hace que su adquisición sea una gran reto para una institución golpeada por problemas en el manejo de sus fondos, que provocaron la intervención del Ministerio de Gobierno y Justicia en diciembre de 2007 y la destitución de su entonces comandante, Mario Ramírez.
El equipo de protección personal cuesta unos 800 dólares cada uno; las bombas de mochila (para transportar agua), unos 320 dólares; cada rastrillo y pala forestal cuesta 250 dólares aproximadamente; los lentes para protección de los ojos, cerca de 70 dólares.
Algunas veces, el mismo personal debe costear parte de su equipo. Son 22 funcionarios que pertenecen a la compañía, pero hay 180 entrenados –entre permanentes y voluntarios– para este trabajo.
Estos bomberos también deben estar pendientes de las quemas controladas, que se realizan con autorización del Departamento de Desastre Ambiental de la Autoridad Nacional del Ambiente.
El artículo 403 de la Ley 5 de delitos forestales establece penas de prisión –que van de uno a tres años– a quien queme masa vegetal.