La inseguridad que reina en horas de la noche en el Hospital Santo Tomás volvió a hacer de las suyas en el patrimonio de este nosocomio y, de paso, afectó la ejecución de numerosos exámenes médicos.
Fuentes de seguridad del hospital revelaron que ayer, a las 5:30 a.m., y mientras se daba el cambio de guardia, un indigente aprovechó para romper los candados del panel eléctrico que alimenta el estudio de resonancia magnética.
Una vez dentro del panel, el hombre se dedicó a cortar los tubos de cobre que contienen la madeja de cables que llevan la energía al citado equipo biomédico, el cual es empleado para exámenes cerebrales, torácicos y abdominales de alta precisión.
Sin embargo, cuando ya se disponía a abandonar el área con su botín, el antisocial fue aprehendido por funcionarios de la seguridad del hospital, quienes lo entregaron a la policía.
Los daños ocasionados al sistema de alimentación afectaron la operatividad del equipo citado. Ayer, los técnicos del hospital y de la empresa consultora hacían esfuerzos por restablecer el servicio y así cumplir con los exámenes a pacientes hospitalizados.
Un hospital abierto
El estudio de resonancia magnética fue puesto en servicio la pasada semana, luego de más de un año de espera por una adecuación espacial y de mobiliario que requería.
En reciente conversatorio, con los medios de comunicación social del país, el director médico del Santo Tomás, Gerardo Victoria, reconoció que se trata de un centro de salud inseguro y que necesita cuando menos 60 vigilantes adicionales, a fin de cubrir todas las áreas comprendidas entre las calles 35, 36, 37 y 38 Este, Avenida Balboa y Justo Arosemena, sobre todo en horas de la noche.
Tal es la inseguridad en el hospital, acotó, que las propias oficinas administrativas, situadas en la vieja sede del Instituto Oncológico Nacional, han sido visitadas por amigos de lo ajeno.
De hecho, la administración del Santo Tomás solicitó recientemente a la Asamblea Nacional un crédito extraordinario por la suma de 3.5 millones de dólares, con el propósito de resolver, entre otros asuntos, el problema de la falta de seguridad.
