De los 365 días del año, el Miércoles de Ceniza suele ser una de las fechas en que más se registran ausencias laborales. Digna de Ríos, trabajadora del departamento de recursos humanos del Grupo Más Me Dan, con más de 23 años de experiencia, dice que "este tipo de ‘pabiolos’ elaboran tan bien su coartada, que es difícil agarrarlos en la trampa".
Lo más común es recibir la llamada de un familiar o amigo para notificar la baja del empleado, ya sea por enfermedad o accidente. Al día siguiente, dice Ríos, la persona se presenta con un certificado de incapacidad.
Antes, cuando se consideraba que el certificado médico era falso (generalmente vendido por el asistente del médico), se podía verificar si el individuo aparecía entre los registros de pacientes atendidos en la clínica u hospital donde fue expedido el documento. Ahora, explica Ríos, esa táctica no sirve porque los mismos doctores avalan la venta de los certificados de incapacidad.
Falsas excusas
La gente es capaz de enyesarse una pierna para no trabajar los primeros dos o tres días después de los carnavales, asegura Eloy Barraza, jefe de recursos humanos desde hace 12 años en el Taller de Tornería y Soldadura Pancho Sucre. En estos casos, dice Barraza, "misteriosamente, y en cuestión de días, la pierna del individuo se libera del yeso y se recupera completamente". Otra práctica común es el uso del cuello ortopédico, que –por cierto– pasa más tiempo sobre una mesa que en el cuello de la persona, añade Barraza.
Las excusas menos planificadas son los dolores de estómago, vómitos, fiebre y los "intensos" dolores de cabeza.
Ahora bien, si se comprueba que una persona entregó un certificado falso o faltó al trabajo sin causa justificada, puede ser despedida según lo estipula el Artículo 213 del Código de Trabajo.
Hay empresas que basadas en su reglamento interno hacen una advertencia verbal o escrita al empleado. Si este es reincidente, lo suspenden o, incluso, lo despiden.
