Las estadísticas del Ministerio de Educación (Meduca) lo señalan con precisión: en Panamá, el 15% de los niños y jóvenes de entre 6 y 15 años recibe clases en alguna de las 2 mil 457 escuelas primarias o de premedia cuyos salones son multigrado.
Como explica la directora Nacional de Educación Básica General del Meduca, Vicenta Valencia de Tenorio, las escuelas multigrado existen en áreas remotas en donde la población está dispersa y hay una baja matrícula.
Según las cifras oficiales, donde mayor cantidad de escuelas multigrado hay es en la provincia de Veraguas (411), seguida por la provincia de Chiriquí (394).
Ahora, ¿son inconvenientes las escuelas multigrado?
Para la educadora e investigadora Ileana Gólcher, el Estado debería buscar otros mecanismos para atender a estos alumnos, porque pedirle a un docente que atienda a seis grupos distintos a la vez “es casi un acto de heroísmo”.
Para Noemí Castillo, rectora de la Universidad Interamericana y miembro del Movimiento Ciudadano por la Educación, el desarrollo de este tipo de escuelas no es negativo, pero “hay que usar las metodologías adecuadas”. Castillo recalca que un maestro sin instrumentos será incapaz de atender a varios niños de edades diferentes y con niveles cognitivos distintos. “El maestro, sin metodología, no puede enseñar todos los contenidos y entonces estos niños reciben lo mínimo de lo mínimo”.
La educadora explica que hay que capacitar al docente para que sepa manejar a niños de todos los grados. “Lo que ocurre es que el maestro atiende por un par de horas a un grupo, y luego a otro”.
Valencia de Tenorio, sin embargo, dice que actualmente se está utilizando una estrategia llamada “Escuela nueva-escuela activa”, basada en la experiencia de Colombia y Chile. Este método, explica, “permite al docente desarrollar clases más participativas y se establece un gobierno estudiantil con comisiones de trabajo”.
De esta forma, dice, los niños son partícipes de su aprendizaje y se involucran también en asuntos comunitarios. Los niños mayores, además, se convierten en tutores de los más pequeños.
La directora de Básica General señala que se suele criticar las escuelas multigrado porque “tenemos el esquema mental de las escuelas unigrados”. Admite, eso sí, que los docentes de estas escuelas tienen una labor más complicada “porque de pronto es más fácil atender a un solo grupo y unificar contenidos”. Pero por esto es el maestro de una multigrado: “debe querer hacer”.

