En 2003 ocurrió lo que se conoce en la historia panameña como “el robo del centenario”.
Un total de 292 piezas de oro del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz fueron hurtadas del Salón de Oro, y todavía se desconoce si se han recuperado o no todas las piezas.
Isabel De Frías, directora del museo y quien maneja el inventario de las piezas recuperadas, prefirió guardar silencio cuando se le preguntó sobre la suerte de las piezas hurtadas. “Es parte de una investigación”, respondió mediante un correo electrónico.
De Frías explicó que cuando “las autoridades que investigan lo consideren [oportuno], podremos ilustrar a la ciudadanía interesada en el caso”.
En el Instituto Nacional de Cultura (Inac) se mantiene la posición de que “por las investigaciones legales nacionales e internacionales, no es prudente revelar los avances y rescates de las piezas arqueológicas y de oro”.
ROBO DEL CENTENARIO
La pérdida de más de 292 piezas que se guardaban en el Salón de Oro de la antigua sede del Museo Reina Torres de Araúz, ubicado en la Plaza 5 de Mayo, se realizó sin recurrir a la violencia. Según reportes del año en que ocurrió el hecho, a los encargados de la investigación les sorprendió que ninguna de las puertas de acceso a la sala donde se guardaba la colección mostraba signos de haber sido forzada.
Cada una de las puertas de acceso estaba íntegra, lo que hizo suponer a las autoridades, desde el principio, que los autores guardaban relación con el museo. Hasta la bóveda con mecanismo de seguridad donde se guardaban las piezas estaba en orden.
¿Otro elemento sospechoso? Ni los vidrios de las vitrinas en donde reposaban las piezas antiguas sufrieron daños. Pero el orden existente no fue lo único que llamó la atención. Había un detalle importante que hacía suponer que los ladrones estaban vinculados al museo, porque ninguno de los objetos hurtados era réplica. Por el contrario, los ladrones habían tenido el cuidado de tomar, las piezas originales.
LA VALORIZACIÓN
Fueron cientos de objetos de oro y cerámica precolombina las que se perdieron. Piezas de orfebrería, piedras semipreciosas, perlas y conchas talladas.
Al terminar las investigaciones judiciales para dar con los responsables del hurto de las piezas – que datan de los siglos VIII al XV d.C.– seis personas, entre las que se encontraban funcionarios del museo, fueron sentadas en el banquillo de los acusados y algunos recibieron sentencias por esta causa.
Mientras las investigaciones continúan, lo único oficial –según reportes de prensa– es que 265 piezas se habían recuperado. Del resto todavía no se sabe nada.
