¿QUÉ PASÓ CON...? El desamparo de los adictos al juego

El sector empresarial no cumplió su promesa de ayudar a las personas adictas a los juegos de azar. Sin respaldo oficial ni privado, la Asociación de Ludópatas Anónimos de Panamá (Alapa) trabaja en soledad para rescatar a los enfermos. Una de las personas que asiste al centro perdió 800 mil dólares.

¿QUÉ PASÓ CON...? El desamparo de los adictos al juego
¿QUÉ PASÓ CON...? El desamparo de los adictos al juego

La ludopatía o adicción al juego ya es reconocida a nivel mundial como una enfermedad. En Panamá hay reportes de casos de personas que han perdido sus carros y hasta sus casas en una sala de casino.

El pasado 23 noviembre, la Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja) y la Asociación de Ludópatas Anónimos de Panamá (Alapa) firmaron un acuerdo para implementar un programa de auto-exclusión, destinado a prohibir la entrada de los enfermos a los casinos.

El programa consistía en ayudar a personas que aceptaban llenar y firmar un formulario para que se les excluyera de los casinos y salas de máquinas tragamonedas.

SITUACIÓN ACTUAL

A cuatro meses de ponerse en funcionamiento, el programa ha tenido pocos resultados. Alapa dice que se ha quedado sola en la lucha por tratar de rescatar a personas enfermas.

Y algo de razón tiene: los casinos solo han colaborado con un aire acondicionado y una computadora. Ambos artefactos no cuestan más de 2 mil 500 dólares.

A la fundación, sin fines de lucro, han ingresado 25 personas adictas al juego que se han acogido a la auto-exclusión. Este grupo se reúne los martes y jueves en las oficina de Alapa -en Calle 50- como parte de una terapia para alejarse de la tentación de volver entrar a un casino. Para avanzar en el programa, Alapa está por iniciar clases de yoga y pintura.

Dentro del grupo, la persona que menos dinero perdió fue 7 mil dólares. Otro confesó que llegó a perder 800 mil dólares en apuestas, incluyendo su casa. Todas las personas se enfermaron en los últimos cinco años, lo que coincide con el auge de los casinos en el país.

Dianitza Franchi, fundadora y vicepresidenta de Alapa, aclara que estas 25 personas no han regresado a las salas de juego por "propia voluntad" y no por la ayuda clínica del Gobierno o el apoyo de los casinos.

Franchi, una abogada de profesión que también cayó en la ludopatía y logró recuperarse, es quien creó y sostiene económicamente la fundación. Dice que la creación de la institución fue "un compromiso personal". Pero la falta de recursos no le ha permitido a Alapa contar con la ayuda de psiquiatras y psicólogos, y menos atender casos en el interior del país.

Franchi asegura que "ni siquiera el Ministerio de Salud cuenta con una atención especializada para los ludópatas", sino que los incluye dentro del grupo de personas adictas a las drogas y al alcohol. Alapa ofrece, por ahora, el mejor refugio para los ludópatas en Panamá. Por esta razón, Franchi teme que al hacerle más promoción a la fundación se presenten a sus oficinas " un número mayor de personas" a las que Alapa no podrá atender por falta de recursos económicos.


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