El Parlamento Centroamericano (Parlacen) renovará su junta directiva el 22 de octubre y, esta vez, le corresponde a Panamá asumir la presidencia de ese organismo centroamericano, criticado por acoger en su seno –y otorgarles inmunidad– a figuras involucradas en escándalos de corrupción.
Hasta la fecha se conocen las candidaturas del ex primer vicepresidente de la República Arturo Vallarino y la diputada por el Partido Revolucionario Democrático, Dayra Castillero de Carrizo, esposa del embajador de Panamá en Guatemala, Celso Carrizo.
Para lograr el triunfo se necesita obtener el 70% de los 110 votos de los diputados que integran los bloques de izquierda, centro y derecha.
¿CUEVA DE LADRONES?
El organismo regional nunca fue muy aceptado. En el año 2003 tuvo que afrontar una importante crisis, cuando el diputado hondureño César Díaz Flores fue capturado en Nicaragua con 7.2 kilos de heroína.
Entre sus más aguerridos detractores estaba la ex presidenta Mireya Moscoso, quien mientras disfrutaba del poder consideraba al Parlacen como "una cueva de ladrones".
Hoy, la parlamentaria centroamericana desde el 23 de febrero, tiene que enfrentar el constante recordatorio de sus palabras. Y no solo por sus adversarios políticos en Panamá, sino también por representantes de los demás países centroamericanos, quienes además le reclaman sus constantes ausencias, a pesar de recibir los correspondientes emolumentos.
En la bancada panameña también figuran personajes como Aldo López Tirone, condenado por falsificación de documentos públicos, quien ha ganado notoriedad esta semana al organizar en Panamá la II Conferencia de Alcaldes de Centroamérica y el Caribe.
Tirone defiende al Parlacen, asegurando que "nunca ha patrocinado la delincuencia... cuando se ha iniciado alguna investigación, el Parlacen ha levantado la inmunidad del investigado", aseguró.
