El gerente general de Papelera Istmeña S.A., Javier Miró, negó que la planta que posee la empresa en Pedregal esté vertiendo aguas residuales industriales al río Tapia.
Miró reaccionó así al informe que la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) confeccionó luego de una inspección que realizó en el lugar el 9 de mayo pasado.
La institución estableció en el informe que el agua descargada, de color blanco y viscoso, "cae de manera continua" y que, por lo tanto, "se considera que [la empresa] está cometiendo una infracción ambiental".
El empresario, sin embargo, resaltó que desconoce el informe con el que la Anam ha abierto una investigación por presunta contaminación, y agregó que no ha recibido ninguna boleta de citación para presentarse a la entidad.
Sobre la multa pendiente por vertido de lodos residuales al río Curundú desde la planta principal de La Locería, el empresario informó que ya se había saldado la cuenta "porque la apelación nos estaba saliendo más costosa que la propia multa".
Miró se quejó de que la sanción fue injusta porque las autoridades nunca le dijeron dónde debían depositar sus lodos residuales que, finalmente, caían en el río Curundú.
