Cuatro áreas protegidas del país tienen las peores condiciones de gestión ambiental y otras 12 han tenido un manejo regular, de acuerdo con los resultados del Programa de Monitoreo de la Efectividad del Manejo de las Áreas Protegidas.
En el informe, realizado por la Fundación Natura y la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), se evaluaron las condiciones financieras, administrativas y legales de 37 áreas protegidas, de las 101 que hay en el país.
Dependiendo del resultado encontrado, las áreas fueron calificadas en cinco categorías: no aceptable, poco aceptable, regular, aceptable y satisfactorio.
Así, el Bosque Protector de Palo Seco, en Bocas del Toro; la Reserva Hidrológica de Majé, en Darién; y el Refugio de Vida Silvestre de Taboga, en Panamá, han tenido una gestión de manejo “poco aceptable”, mientras que el Área de Uso Múltiple de Donoso recibió la categoría de “no aceptable”.
Las condiciones del Bosque Protector de Palo Seco son de suma importancia por ser el área de amortiguamiento del Parque Internacional La Amistad (Pila), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
El último informe de este organismo internacional, del pasado mes de julio, señala la posibilidad de inscribir al Pila en la lista de patrimonio en peligro. Las preocupaciones de la Unesco están relacionadas con las construcciones de hidroeléctricas en el sector.
La categoría de “satisfactorio”, por su parte, la alcanzaron cuatro parques: el Parque Natural Metropolitano, Parque Nacional Darién, Parque Nacional Chagres y el Parque Nacional Omar Torrijos.
En cuanto a los fondos destinados para el manejo y operación, solo dos áreas protegidas cuentan con más del 75% de los recursos económicos que requieren para sus gastos operativos: el Parque Nacional Darién y el Parque Nacional Metropolitano.
El resto de las áreas analizadas están por debajo del 75% y “la mayoría no obtiene ni el 25% de los recursos económicos necesarios para su administración”, señala el informe.
Zuleika Pinzón, directora de Natura, dijo que hace falta valorar las áreas protegidas, y que el propósito del informe es identificar debilidades y fortalezas. Edgar Chacón, director encargado de Áreas Protegidas de la Anam, señaló por su parte que el informe sirve para tomar medidas que ayuden a fortalecer las áreas protegidas.
En estos momentos, dijo, se analiza un presupuesto en la Dirección de Planificación para destinarlo a 12 áreas . La idea es fortalecer al personal y mejorar la infraestructura de estas zonas que salieron con deficiencias.

