La gente de El Chorrillo despertó ayer sobresaltada, con la sensación de que algo malo estaba pasando. Las calles estaban vacías y en vez de los niños somnolientos halados de la mano por sus padres y de los apresurados trabajadores de carrera tras el bus, cientos de policías armados se habían tomado la zona de manera intempestiva.
"Al principio me asusté. Pensé que los maleantes habían matado a alguien y que los ‘tongos’ venían a buscarlos", dijo una doña sentada en la placita frente a los edificios del complejo residencial 24 de Diciembre.
Y es que, según advirtió la mujer, solo cuando matan a alguien se ve tal cantidad de policías. El resto del tiempo, dijo, El Chorrillo es "tierra de nadie", de "fuego cruzado", donde los pandilleros hacen de las suyas y la noche ampara sus fechorías.
Sí, El Chorrillo amaneció diferente ayer. Cerca de 300 agentes de policía y funcionarios desplegaron una operación sorpresa en busca de pandilleros.
"Así debe ser. La ley entra por casa", indicó un recogedor de latas al pasar frente a LosLinces que allanaban varios cuartos en la Casa de Piedra. "Pero deben ir a La Renovación", apuntó una vecina que llevaba rollos en la cabeza.
Al final, respondió la doña, lo importante es que saquen a todos esos maleantes de aquí. "El Chorrillo de ahora no es el mismo de antes. Esto es muy peligroso y lo malo es que siempre pagan las personas inocentes", dijo.
La operación
El Chorrillo, corregimiento donde, según datos de la Policía Técnica Judicial, se registraron 323 delitos en 2006, 99 de estos contra la propiedad y 12 homicidios, se convirtió en el segundo escenario de la capital en el que la Policía puso en práctica el nuevo plan de seguridad anunciado el jueves por el presidente, Martín Torrijos, -cuarto en su mandato-, que entre otros aspectos busca castigar las bandas.
La operación se inició poco después de las 5:30 a.m. y los funcionarios hicieron especial énfasis en calle 25, desde La Renovación y la Casa de Piedra hasta la llamada PRD, pasando por las dos torres de 15 pisos (24 de Diciembre) y la "multi" del Lirio II.
En ese lugar funcionan, según la Policía, cuatro de las 35 pandillas que operan en el corregimiento, las más peligrosas, para ser específicos.
Se trata de Bagdad, Killer Instinct, 15 Pisos y Los del Patio. Hay un quinto grupo, la pandilla Tomate, que de acuerdo con algunos funcionarios ha tomado territorios en los últimos meses.
Todas estas bandas se declaran enemigas abiertas de la temida El Pentágono, que opera desde calle 7 de Santa Ana.
En los recorridos, los agentes estuvieron acompañados por personal de la corregiduría local, del Ministerio Público y de la Policía Técnica Judicial.
Aunque se practicaron 81 allanamientos, los funcionarios solo lograron decomisar algunas porciones de cocaína y pegón, municiones de calibre 9 milímetros y 600 dólares que se supone son ganancias de la venta de drogas.
Las autoridades policiales, entre éstas, el jefe de Operaciones de la Policía, Frank Ábrego, no descartan que haya habido una fuga de información sobre el operativo y por esa razón no se decomisaron armas.
Al concluir la operación, cerca del mediodía, 135 personas fueron retenidas para verificación y, de éstas, 33 quedaron identificadas como pandilleros (21 adultos y 12 menores de edad). Los adolescentes fueron puestos a órdenes del Ministerio de Desarrollo Social; y los adultos, del Ministerio Público.
Entre los detenidos figura el joven discapacitado José Miguel Meléndez Pineda, de 29 años, alias Orejita quien, según la Policía Nacional, operaba un centro de distribución de drogas.
Los pandilleros y los‘topos’
No habían pasado ni 24 horas desde el momento en que fueron retenidos, cuando ocho de los miembros de la pandilla Los Niños Sicarios de Curundú se escaparon de las instalaciones de la Policía Nacional en esa zona.
El jefe de Operaciones de la Policía, Frank Ábrego, confirmó ayer que los evadidos habían sido arrestados en las primeras horas del operativo realizado en Curundú el jueves, donde se detuvieron 61 pandilleros.
Al parecer, los sospechosos fueron apartados del resto de los retenidos por su condición de menores de edad y aprovecharon un descuido de la vigilancia para abrir un boquete a través del desagüe de aguas negras del lugar.
En horas de la mañana de ayer, cuando los policías asignados a la custodia del cuartel se disponían a realizar el conteo de los retenidos, se percataron del boquete en la pared y confirmaron la evasión. Según Ábrego, de inmediato se inició un operativo de búsqueda en la zona y hasta ayer en la tarde dos de los pandilleros escapados ya habían sido detenidos nuevamente.
El oficial descartó la posible complicidad interna de los agentes encargados de vigilar a los jóvenes retenidos.

