Luego de los sucesos del 19 de julio, cuando un grupo de manifestantes de afectados por los jarabes envenenados de la Caja de Seguro Social y sus familiares recibió una paliza tras violar el perímetro de seguridad en los alrededores del Palacio de las Garzas, el gobierno instaló un portón de acero para limitar el acceso a la Presidencia.
Una foto de la estructura, que está en un área considerada como patrimonio histórico de la humanidad, fue publicada por este diario ayer. El portón de metal se construyó con carácter de "urgencia" tras varias reuniones entre la Oficina del Casco Antiguo (OCA) y el Servicio de Protección Institucional, dijo el director de esta dependencia, Ariel Espino, en carta enviada a este diario por gestiones de la Presidencia. En la misiva, Espino niega haber dicho vía telefónica que no estaba enterado del tema, tal como se publicó en el pie de foto.
En esa información el vocero presidencial, Erich Rodríguez Auerbach, dijo que los portones fueron autorizados por la OCA, pero Espino dice en su carta que la autorización de este tipo de obras la emite la Dirección de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura, puesto "que esta oficina es una unidad gestora de proyectos y no tiene potestad legal para autorizar o detener obra alguna en el Casco".