Jorge Cajar y Fernando Martínez dicen lo que piensan, aunque vaya contracorriente.
Miembros del Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU) de la Universidad de Panamá, hace año y medio se propusieron contar la historia de las bananeras de Puerto Armuelles, y el empeño terminó con un documental: La verdad no contada.
“Es la antítesis de una verdad que se vendió a la sociedad, que decía que los únicos responsables de la crisis de las bananeras eran los trabajadores”, explica Martínez.
En el documental hay resentimiento, política, historia y desamparo. También tristeza, denuncia, análisis y fatalismo.
Porque más de 80 años después de que Chiquita se instaló en las tierras del Pacífico, nada queda de ese oro verde. Porque Puerto Armuelles, antes pujante y atrayente, es hoy un pueblo triste del que pareciera que todos quieren irse.
¿Cómo surge la idea de realizar este documental?
Jorge Cajar (JC): La idea nace en 2009, durante la transición de Martín Torrijos a Ricardo Martinelli. En esta transición ya se anunció que el gobierno entrante iba a eliminar un subsidio que les daban a los trabajadores bananeros de las fincas de Puerto Armuelles.
Allí nació mi inquietud, porque si esta gente no tenía una fuente de ingreso... ¿Qué iba a ser de ellos?
Fue un año y medio para hacer el documental, y durante ese año y medio fuimos como ocho veces a las fincas bananeras.
En el documental se recogen hechos noticiosos. ¿Ese material lo toman de archivo o estaban filmando en el momento?
JC: Nosotros viajamos y estuvimos en el momento cada vez que se suscitó algo importante para la estructura del documental.
¿Por qué se interesan en el banano?
Porque fue una actividad que le dio muchos recursos al fisco, pero cuando se le estaba dando este subsidio a los bananeros, en la opinión pública siempre se pensó que esto era un regalo.
Cuando Chiquita dejó la producción en Puerto y luego, con el fracaso de Coosemupar, se manejó la idea de que aquello estaba ocurriendo porque los trabajadores eran intransigentes...
Fernando Martínez (FM): La verdad no contada es la antítesis de una verdad que se vendió a la sociedad, y es que los únicos responsables de la crisis de las bananeras eran los trabajadores.
Lo que demuestra el documental es que si bien hubo una dirigencia sindical que les falló a los trabajadores, ellos no son los únicos ni los principales responsables.
Incluso te podría decir que tres administraciones gubernamentales, de distinto signo, han coincidido en exactamente lo mismo. Pareciera que se hubiesen puesto de acuerdo en una estrategia: quedarse con el gran botín que representan las tierras, que en un momento determinado pasaron a manos de los trabajadores.
En realidad, los trabajadores estuvieron siete meses administrando la empresa bananera. Después fueron intervenidos y los gerentes interventores fueron los que tomaron las decisiones y condujeron a la corrupción y al colapso.
Hay claramente dos períodos en este documental: uno durante el cual la empresa transnacional es el eje central articulador de la actividad económica, y otro, cuando Chiquita decide abandonar la producción.
Se produce allí una oportunidad de oro que no se aprovechó, porque era el momento para diversificar la producción, para trabajar el desarrollo comunitario...
Allí había infraestructuras que se pudo haber aprovechado, pero esa visión se perdió porque convirtieron la actividad bananera en un botín de corrupción.
JC: En 2003 nació la cooperativa en el gobierno de Mireya Moscoso, pero la cooperativa se creó para fracasar, porque el contrato que se hizo entre la transnacional y la cooperativa no le daba manejo para seguir subsistiendo.
FM: ... Nace con veintitantos millones de deudas, los trabajadores no son empresarios, se les agrega la corrupción, la sigatoka...
A los siete meses no podían pagar y, además, no podían vender la fruta [a quien quisiera comprarla] ni podían decidir sobre el precio.
Hay un salto en el documental que quisiera me explicaran. Estamos hablando de la decadencia de la actividad bananera en Puerto Armuelles y luego se presentan las protestas de los trabajadores bananeros de Changuinola...
JC: [Ambos hechos] se relacionan porque el año pasado se aprobaron leyes que atentaban contra el trabajador (en referencia a la llamada ley carcelazo y chorizo: la primera penalizó la protesta en las calles; la segunda intentó establecer el descuento voluntario para los sindicatos).
FM: [Además estuvo] la ley que creó la zona especial de Barú, que convertía otra vez el país, como dice alguien en el documental, en una república bananera. (La propuesta eliminó la posibilidad de crear sindicatos durante los primeros seis años de operaciones de la empresas que se instalen allí. Esta parte de la ley fue eliminada recientemente durante las negociaciones del TPC con Estados Unidos).
Los panameños nos estamos acostumbrando a la idea de ignorar que aquí hubo un enclave canalero, así como hay generaciones que no saben que esto fue una república bananera.
Pero fíjese cómo es de paradójica la vida, que un gobierno demócrata en Estados Unidos cuestionó que en otro país demócrata se haya limitado el acceso a la sindicalización. Y uno de los argumentos que usó era la ley esa, que prohíbe la contratación colectiva.
Con el banano todo se hace a destajo y toda la producción se mide por hora, por tarea realizada. Si usted prohíbe la contratación colectiva, está condenando al trabajador a la esclavitud.
¿Que por qué aparece Bocas del Toro? Porque las leyes que se han aprobado en los últimos tiempos tienen un claro sentido antilaboral, y todo tiene que ver con la visión de cómo debe ser la relación capital-trabajo.
¿Qué grado de responsabilidad cree que tuvieron los trabajadores en la crisis bananera?
FM: La tuvieron por inexperiencia, por corrupción, por falta de capacitación. A ellos se les impuso un modelo de gestión y de administración que realmente ignoraban.
¿Les impactó algo mientras filmaban?
JC: La olla común.... De cómo la gente se reúne para hacerles un plato de arroz con frijoles a los niños. Lo importante del documental es que nada es una puesta en escena. Nosotros llegamos, y todo lo que grabamos estaba delante de la cámara.
Vía crucis del banano
1927 - Empezó la producción de banano en el Pacífico.
1997 - Chiquita Brands se dividió en dos: Puerto Armuelles y Bocas Fruit Company.
2003 - Chiquita dejó la producción y vendió activos a trabajadores de la cooperativa.
2010 - Tras seis años de intervención, se liquidó a los trabajadores.
