HISTORIA COLONIAL.MOVIMIENTOEN FAVOR DEL DECAPITADOR DE BALBOA.

Reivindicando al villano

Reivindicando al villano
Reivindicando al villano

Cuando en la primaria estudiábamos la historia de la conquista española nunca nos simpatizó Pedrarias Dávila, por ser el villano que ordenó la decapitación del carismático aventurero Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Mar del Sur. Pero los tiempos cambian. Hoy cobra fuerza un movimiento para reivindicar al legendario gobernador de Tierra Firme que fundó la ciudad de Panamá el 15 de agosto de 1519.

Convencer a los panameños de que Pedrarias no era un "monstruo" cuando llevó al descubridor del océano Pacífico al cadalso el 12 de enero de 1519 en Acla (Darién) no es tarea fácil. Recordemos que el nombre de Balboa está por doquier: la moneda nacional, avenidas, estatuas, la marina estatal, distrito y corregimientos, restaurantes, cuadernos, escuelas, centros de convenciones y hasta una cerveza.

Dávila acusó a Balboa de traidor, rebelde y autor de abusos, así como de la muerte del gobernador Diego de Nicuesa.

Francisco Linares, presidente del Patronato Panamá Viejo, afirmó que Pedrarias fue un visionario que sabía que la posición estratégica de la ciudad de Panamá sería de mucha utilidad para que España extendiera sus dominios en América.

Según Linares, la historia no le ha hecho justicia a Pedrarias y sólo se le menciona por su rivalidad con Vasco Núñez de Balboa. Sus palabras se dieron el pasado 15 de agosto en un concurrido acto en el que se develó una estatua de Pedrarias Dávila en el Centro de Visitantes de Panamá Viejo. El busto fue confeccionado por la Universidad de Panamá.

Linares coincidió con el historiador y rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, en el sentido de que "hablar con objetividad de una figura referencial de su tiempo, pero satanizada por la posteridad, no resulta nada cómodo ni agradable".

Una época difícil

Gustavo García de Paredes indicó que quienes critican la gestión de Pedrarias Dávila en el istmo de Panamá y Nicaragua se olvidan que era un colonizador obligado a actuar con mano fuerte debido a que "la única preocupación de estas raleas medievales era tomar, hacer la guerra y regresarse a la península con las alforjas repletas de oro".

El testamento escrito por Pedrarias, fechado el 20 de marzo de 1514, en Sanlúcar de Barrameda, antes de embarcarse con rumbo a Castilla de Oro dice:

"...escogido por el muy alto y muy poderoso y católico Rey Don Fernando Quinto, y por la muy alta y poderosa y católica Reina Doña Juana, voy a la dicha Castilla de Oro para la conversión de los infieles y conquista de aquellos reinos y señoríos que a sus altezas pertenecen".

Pedrarias Dávila no fue enviado a Tierra Firme por casualidad. Fue escogido por la Corona Española entre muchos aspirantes. Era un hombre con una visión de universo y en ningún momento dueño de una "maldad intrínseca".

Se le escogió porque llenaba el perfil: era una figura representativa de los criterios fundamentales asentados en los reinos ibéricos y contaba con el temple para poner orden en los territorios ocupados.

García de Paredes sostuvo que la historiografía tiene que hacer un esfuerzo por entender a cada una de las figuras involucradas en la empresa colonial. A Pedrarias le tocó velar por los intereses de los conquistadores españoles a partir de una concepción del mundo, de la guerra y los negocios.

Cuando tomó posesión de su cargo ordenó a sus capitanes ejecutar las órdenes emanadas de la Corona. Fue el responsable de las incursiones punitivas a lo largo y ancho del territorio.

"Nadie, en su sano juicio, podría esperar algo distinto a una masacre si la norma, legalizada por el Consejo de Indias, era despojar a las víctimas de sus pertenencias", añadió el rector.

Al fundar la ciudad de Panamá y repoblar Nombre de Dios, Pedrarias no hizo otra cosa que configurar la vocación transitista del istmo de Panamá. Al fundar Natá y otros asentamientos, con fines de avituallamiento doméstico para alimentar la tropa, configuró la bifurcación socioeconómica agropecuaria e incorporó a la producción a sectores excluidos y marginales.

Cuando a los 79 años salió de la ciudad Santa María la Antigua del Darién, con la autorización de Carlos I de España, para ubicar la nueva ciudad en una antigua aldea de pescadores, Panamá empezó a nacer para la eternidad.

(Vea Perfil de un veterano de la conquista española)

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