La osamenta enterrada en el patio del hostal Villa Cortez, donde residía William Adolfo Cortez Reese, alias Wild Bill, hoy prófugo de la justicia, corresponde al cuerpo de Bo Icelar, un estadounidense desaparecido desde hace nueve meses.
La identificación fue posible a través de las muestras dentales y por un tornillo que Icelar llevaba en una pierna, a raíz de una fractura, confirmó el fiscal auxiliar, Ángel Calderón.
El cuerpo de Icelar fue encontrado el pasado martes por las autoridades panameñas, junto con el cadáver de la también estadounidense Cher Hughes, quien fue identificada por su esposo.
Según el jefe de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), Javier Carrillo, se realizan más excavaciones en el patio del hostal Villa Cortez ubicado en Aguacate, isla Cauchero, Bocas del Toro para buscar otros cuerpos, con ayuda de perros del FBI. Ahí podría estar, por ejemplo, una familia completa: la de Mike Brown, el dueño original del hostal, quien desapareció con su esposa y su hijo.
También se sospecha que Wild Bill podría haber asesinado y enterrado a dos indígenas que trabajaron con él, y están desaparecidos.
Las autoridades creen que Cortez mató a Hughes, Icelar, los Brown y a los dos lugareños. En total, siete víctimas, aunque se cree que podría haber más, puesto que Wild Bill fue calificado como un asesino en serie.
El fiscal auxiliar, Ángel Calderón, descartó que Cortez y su esposa Jena se encuentren en Bocas como habían informado fuentes policiales, ya que hay indicios de que están en Costa Rica.
Ayer, el diario tico La Nación informó en su sitio web que la fuerza pública y el Organismo de Investigación Judicial buscan a la pareja en la provincia de Cartago.
El noticiero de Teletica incluso mostró una fotografía en la que se aprecia a un hombre con rasgos iguales a los de Cortez, aportada por un “testigo” que le alquiló una cabaña en Alajuela. El testigo, que no identificado, dijo que la pareja quería la vivienda por cinco meses.
