El arqueólogo Carlos Fitzgerald lo define como un hallazgo de incalculable valor histórico. Se trata de los restos humanos antiguos encontrados en Coco del Mar del corregimiento de San Francisco, en junio del año pasado.
Estos pertenecen a los años comprendidos entre 1300 y 1400 después de Cristo.
Así lo determinaron los estudios de carbono 14 que realizó el laboratorio especializado Beta Analytic, en Estados Unidos (EU). Allá se enviaron muestras de los dientes de los restos encontrados.
Para Fitzgerald ha sido el hallazgo de restos humanos más próximo a la fecha de la llegada de los españoles al istmo de Panamá, en 1501. El registro que hasta la fecha se tenía era de restos que pertenecían a los años entre 900 y 1200 después de Cristo.
"Estamos frente al hallazgo de la verdadera etnia del panameño que existía antes de la colonización", expresó.
Sin embargo, agrega el arqueólogo, el grupo étnico al que pertenecían los restos se revelará cuando terminen los estudios de ADN que se mandaron a EU e Italia.
Mientras se conocen los resultados, Fitzgerald asegura que los restos humanos encontrados en Coco del Mar representan a la etnia de lengua Cueva. Ahora se podrá demostrar quiénes eran estos panameños que habitaban en la aldea que se llamaba Panamá y que dio origen al nombre del país.
El hallazgo –añade Fitzgerald– también confirma la hipótesis de que los asentamientos humanos en esta zona del país, antes de la llegada de los españoles, estaban ubicados desde donde se encuentra actualmente la torre de Panamá Viejo hasta el Centro de Convenciones Atlapa. Contrario a lo que se pensó, que solo se establecieron donde está el Conjunto Monumental de Panamá Viejo.
INVESTIGACIÓN
Los primeros análisis realizados también incluyeron verificar el régimen alimenticio. Según Fitzgerald, fue así que se descubrió que era una dieta abundante en consumo de maíz, posiblemente complementada con productos del mar.
"Esto último no es de extrañar, dada la ubicación costera del asentamiento", dijo.
Por la dieta rica en maíz , Fitzgerald concluye que el grupo étnico al que pertenecían los restos humanos no era de nómadas. "Evidentemente eran asentamientos agrícolas".
El 20 de junio de 2007, Fitzgerald realizó el hallazgo en el patio de una residencia en Coco del Mar. Los propietarios del inmueble –que desde el principio pidieron el anonimato– pretendían construir un anexo en la casa y solicitaron un estudio arqueológico por la cercanía del lugar con el Conjunto Monumental de Panamá Viejo.
Fitzgerald dio entonces con un entierro múltiple conformado por una mujer de más o menos 17 años, un hombre de 19 años, un niño y un adulto, cuyo sexo no pudo ser identificado. Los restos fueron enviados al Patronato de Panamá Viejo para los respectivos estudios, que cuentan con el apoyo del Instituto Gorgas.
OTROS MÁS
Del hallazgo en Coco del Mar también se desprenden ciertos elementos relativos a la historia precolombina panameña.
Había artefactos con características nunca antes vistas en esta parte del país, contó Fitzgerald. Por ejemplo, una cerámica en forma de trípode y policroma que hasta ahora se había hallado en provincias como Chiriquí, Veraguas y Coclé.
También una flauta tallada con una cara humana. De acuerdo a los análisis de Fitzgerald, la flauta está hecha de hueso de venado y la cara tallada posiblemente pertenece a una persona de la etnia.
Anteriormente se había encontrado una flauta cerca de la estatua Morelos, pero esta es muy distinta porque "su diseño está más elaborado", detalla el arqueólogo emocionado.
DESCRIPCIÓN DE LO HALLADO
CERÁMICA: Fueron 14 vasijas de cerámica las que se encontraron y que podrían clasificarse como "Panama red ware" o cerámica roja, por su acabado y coloración.
DETALLES: Vasija globular sin hombros ni cuello, de 14.5 centímetros de alto; vasija con silueta en forma de pera, que recuerda una botella corta, por la estrechez y altura de su cuello. Otras vasijas eran de boca ancha.




