La verdadera historia cultural trazada por los aborígenes y plasmada en los denominados petroglifos, desaparece con el paso del tiempo.
Los petroglifos son grabados sobre rocas y trazados sobre un sistema gráfico que realizaron los indígenas; se encuentran por todas partes del mundo, incluyendo varios lugares de Panamá.
El paso de los años, la erosión causada por el agua, el desprendimiento natural de su materia y el desconocimiento de la población sobre ellos, son los enemigos más crueles de esa historia.
El arte lítico de grabar y esculpir sobre piedra resultó muy útil entre los aborígenes. Adicionaba una mayor capacidad de memoria a la cultura y permitía la comunicación de ideas entre las generaciones.
Las comunidades de La Albina, Santa Ana, Farallón, y Piedras Gordas, en La Pintada, provincia de Coclé, no escapan a esta realidad vivida hace unos 2 mil años.
Pero actualmente esos trazados no están en la mejores condiciones. Maritza Maliek, experta en conservación y desarrollo de líticos, considera que los petroglifos están descuidados a pesar de ser la única fuente para una reconstrucción cultural inédita y de soporte para la investigación científica.
Maliek levantó, con apoyo de las comunidades, informes sobre 29 sitios en la provincia de Coclé donde hay petroglifos.
En uno de sus informes señala que no es posible proteger completamente los petroglifos, porque permanecen expuestos a los efectos del tiempo, y la erosión, y esta condición los hace los documentos arqueológicos con más riesgo de desaparecer.

