En Quarry Height -en las faldas del cerro Ancón- hay una estructura oculta cuya custodia es responsabilidad del Consejo de Seguridad del Estado. A pesar de que tiene casi 60 años de antigüedad, son pocos los que han podido acceder a ella.
El desconocido túnel data de 1942 y fue construido por el Ejército de Estados Unidos -a un costo de 400 mil dólares- ante la fuerza que se preveía que iba a tomar la Segunda Guerra Mundial. Los estadounidenses construyeron un refugio a prueba de bombas que pudiera ser utilizado en caso de emergencia como protección para su personal de alta jerarquía acuartelado en Panamá.
El túnel pasó a manos panameñas en 1999, junto con el Canal, y quedó prácticamente abandonado hasta 2004, cuando, durante la gestión de Martín Torrijos, el Consejo de Seguridad fue trasladado a Quarry Height.
Ahora, seis años después, el Gobierno decidió acondicionar la misteriosa gruta con el fin de que el Gabinete pueda sesionar ahí si ocurre un desastre natural.
Ayer, durante un recorrido con periodistas por el lugar, el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, dijo que el Gobierno invertirá 500 mil dólares en la restauración de este túnel. “Si tardamos más en reparar esta estructura histórica, se podría perder”, explicó.
Para entrar al bunker -visiblemente deteriorado por las filtraciones de agua- hay que pasar una garita y luego recorrer el local del Consejo de Seguridad, repleto de unidades policiales.
El interior es imponente. Posee un sistema a prueba de espionaje que no permite la entrada ni salida de ondas, gracias a sus paredes de tres pies construidas con concreto reforzado. Una vez se ingresa al túnel, se imposibilita el recibo de llamadas.
El oscuro escondite -que puede, incluso, resistir el impacto de una bomba nuclear- tiene un área dedicada a servicios de inteligencia, seguridad y vigilancia.
Eso no es todo. En el lugar, de más de 200 metros y cuatro pisos, hay además 40 salones, un depósito y un mezzanine. Todo, conectado por puertas blindadas.
Sus sistemas de aire acondicionado y eléctrico son generados de manera autónoma a través de un sistema de agua potable.
Todo esto pasa inadvertido por los cientos de conductores que transitan diariamente por las calles de Quarry Height.

