Ayer, el autobús chino realizó sus primeros recorridos y su debut no estuvo exento de críticas. Los usuarios se quejaron del sofocante calor –a pesar de que tiene aire acondicionado–, de las incómodas sillas, de la falta de cinturones de seguridad y de que el bus no tiene ventanas, sino vidrios de seguridad que no se pueden abrir.
Dionel Broce, presidente de la piquera de Pedregal, dijo que el bus estará a prueba por un mes realizando seis vueltas diarias, y que luego la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre decidirá si puede incorporarse al sistema.
Vea La primera vuelta del ‘diablo chino’

