Primero que todo, ¿qué es un semiconductor? Porque para mí es como alguien que no maneja bien, que maneja a medias.
Un semiconductor es un material que parcialmente conduce la electricidad. Tenemos tres tipos de materiales: los metales que conducen la electricidad, los aislantes que no pasan la electricidad y, en el medio, los semiconductores, que la permiten pasar de manera parcial.
Y, ¿por qué necesitamos pasar parcialmente la electricidad?
Las computadoras y todos los dispositivos electrónicos funcionan mediante la posibilidad de unos y ceros. Es un sistema binario en donde mandan señales eléctricas; de pronto la pasan y de pronto no la pasan. Y eso permite que un dispositivo haga lo que queremos. Mi teléfono permite que suene, puedo navegar en internet, puedo pedirle a Alexa que encienda un foco en mi casa. Necesito un material que a veces pase la electricidad y a veces la controle.
Como prender y apagar un switch.
Para eso sirven los semiconductores. Y con el material semiconductor se fabrican y se producen los microchips que tienen todos nuestros dispositivos.
Y esos microchips son básicamente como estos circuitos; como estas formas que a veces parecen un laberinto. Todo eso es como un sistema que permite, a través de apagar y prender el semiconductor, mandar instrucciones.
Justamente lo describes muy bien. El silicio, por ejemplo, es uno de los materiales más abundantes en la Tierra. Ese se funde y se construyen unas pequeñas obleas muy delgaditas que se cortan en pequeñas plaquitas. En esa plaquita se imprime un circuito microscópico que se mide en nanómetros, con un rayo láser. Ahí se le imprimen pequeños transistores. Un Bluetooth, por ejemplo, es un chip que tiene impreso el circuito del Bluetooth. Se empaqueta, se le ponen pequeñas patitas y se instala en el teléfono celular, la computadora, la refrigeradora, los autos, en todos lados.
Nosotros estamos, digamos que, rodeados de estos aparatitos.
Esta entrevista no se podría realizar si no tuviéramos esos dispositivos. En casa no podrían hacer su batido todas las mañanas, utilizar la refrigeradora, encender las luces, el aire acondicionado... El auto no podría funcionar hoy en día si no fuera gracias a los semiconductores.
Y hay algo muy importante acerca del tamaño, porque esto en parte es nuestra culpa: nos encanta usar el celular, que es una computadora sumamente avanzada, en un tamaño sumamente reducido.
Antes, nuestros teléfonos solo servían para hacer llamadas. Hoy lo que menos hacemos es llamadas; lo usamos para transferencias bancarias, mensajes, fotos, video, etcétera. Son dispositivos cada vez más pequeños, con más funcionalidades. Ahora tenemos microchips de 3 nanómetros, que es una impresión microscópica.
Para esto necesitas unas instalaciones de muy avanzada tecnología, me imagino.
Así es. Las máquinas que imprimen esos circuitos solo se producen en los Países Bajos, en todo el mundo. Y se usan en espacios limpios totalmente controlados, porque si a una de estas plaquitas le cayera una partícula de polvo, se daña y ya no funciona. Se controla el aire, la temperatura, la humedad.
¿Dónde se están fabricando estas cosas ahorita?
El 70%-80 % del mercado está en Taiwán y Corea. Pero tenemos un gran reto, porque estos dos países están en una situación geopolítica tensa. Taiwán es una isla que China reclama como propia. Y Corea está en una guerra pausada con Corea del Norte. Los dos lugares donde se producen los semiconductores más importantes del planeta están en riesgo.
Entonces, si estalla un conflicto, ya sea por Taiwán o por Corea del Sur, se interrumpe la cadena de producción y suministro. Acá nosotros nos quedamos sin celular, sin computadora…
Imagínate lo que sería eso. A los semiconductores se les dice que son el petróleo moderno, porque si nos quedáramos sin microchips, nos quedaríamos sin autos, sin nevera, sin licuadora, sin Alexa, sin luz, sin aire acondicionado, sin internet, sin dispositivos.
Sin esta entrevista...
Nos quedaríamos sin entrevista.
¿Cómo entra Panamá en este panorama? ¿Por qué nosotros estamos queriendo meter nuestra cuchara?
Estados Unidos, China y la Unión Europea anunciaron grandes inversiones para desarrollar la industria en sus propios países. Panamá hoy participa sobre todo en la parte logística. Pero, a través de la Chips Act, Estados Unidos anunció que buscaría alianza con México, Costa Rica y Panamá en el continente americano. Y ahí es donde entra Panamá.
¿En qué hemos avanzado hasta el momento?
Integramos un grupo de trabajo. El Banco Interamericano de Desarrollo nos ayudó a desarrollar un estudio de capacidades del país. Identificamos que necesitamos talento humano especializado y condiciones de negocio adecuadas, porque la industria de Panamá durante muchos años ha estado basada en los alimentos.
Queremos pasar de salchichas a chips.
No dejar de hacer las salchichas.
Pero ya quedó claro que no podemos hacer las dos en el mismo establecimiento, por favor.
Así es. En consecuencia, el 30 de abril de 2024 se publicó un decreto que crea una comisión nacional de semiconductores, un consejo técnico asesor integrado por expertos internacionales, un comisionado nacional y un centro de investigación en la UTP. A finales de 2024 se concluyó con una estrategia y, a principios de 2025, con un plan de acción, con cuatro pilares estratégicos.
¿Cuándo fue la última vez que se vio afectada la red de suministro de semiconductores en el mundo?
Con la pandemia. Estaba planificada la producción para vehículos, pero cayó la demanda de automóviles y se dispara la de electrodomésticos. No había suficientes chips para dispositivos del hogar y había sobreoferta para vehículos. Fue ahí donde los países vieron la vulnerabilidad.
La razón por la que pregunto es porque ahorita mismo hay incertidumbre por las leyes arancelarias en Estados Unidos. Parece que quieren traer toda la producción de semiconductores a su territorio. ¿Qué tanto nos afecta eso?
Es parte de la misma estrategia. Es una actividad industrial tan grande que Estados Unidos solo no puede y necesita de sus aliados. Además, a ellos lo que les preocupa es la seguridad nacional. Garantizar que los semiconductores no vayan a ser utilizados para diseñar armamento o para implantarse en computadoras con software malicioso es de suma importancia. Y es ahí donde Panamá, México y Costa Rica entramos.
¿Qué necesitamos hacer desde ya? Porque esto me suena a una estrategia de décadas, considerando dónde estamos empezando.
La estrategia tiene cuatro pilares. El primero: formación de talento humano especializado, becas, formación de profesores, técnicos, investigación en la UTP y promover el interés desde la niñez. El segundo: ecosistema de negocios, incubadoras para proveedores de químicos especializados, testeo de semiconductores, filtros de aire de alta densidad, control de humedad. El tercero: marco legal e infraestructura, agua, energía, ciberseguridad. Las empresas usan agua para enfriamiento y limpieza; no la contaminan, pero la necesitan.
¿Agua?
Agua. Y el cuarto pilar es la seguridad: controles de ciberseguridad, controles a la importación de materiales, verificación de quiénes se involucran. Una cosa que le preocupa mucho a Estados Unidos es quién se involucra en estos procesos. Que la gente no haya sido, no sé, una espía que viene a robarse la información.
Y ahorita mismo hay bastante paranoia con esos temas en el ambiente geopolítico actual.
Así es. Y el último tema son la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología. Tenemos que asegurar que las condiciones de propiedad intelectual en el país son las adecuadas.
No quieres encontrar después el esquema de tu microprocesador en un semáforo de la esquina.
Así es.
Alguien lo agarró y lo está vendiendo por ahí junto a unos CDs de Danger Man.
Así es.
¿Un último mensaje?
Decirles a los jóvenes y a las familias panameñas que esta estrategia busca cambiar la matriz productiva de Panamá. Queremos que Panamá siga siendo logística, servicios y banca, pero que además comience a participar en una industria de alta tecnología. Con la inteligencia artificial se van a necesitar cada vez más microprocesadores. El gobierno ya anunció una inversión económica y la estrategia está en marcha y está funcionando.

