A la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar) se le acaba el tiempo de vida. Directivos y trabajadores están conscientes que si no se adoptan medidas que la salven de la bancarrota, miles de obreros quedarían sin trabajo y se deprimiría mucho más la economía del distrito de Barú y, en general, de la provincia de Chiriquí.
Ayer, la Comisión de Alto Nivel designada por el Gobierno se reunió para tratar la difícil situación que atraviesa la cooperativa por falta de capital operativo, lo que se agudiza cuando deben pagarse las planillas y el decimotercer mes.
Durante la reunión el ministro de Trabajo, Reynaldo Rivera, resaltó la importancia de plantear a la comercializadora Chiquita Brands, que se revise el acuerdo marco suscrito hace tres años (que no llenó las expectativas de los obreros), para mejorar su flujo de caja.
El funcionario detalló que el Ejecutivo ha aportado por casi un año 280 mil dólares para pagar las planillas, costear insumos, embalajes y fumigar, pero ya no puede subsidiar más estos gastos.
Para José De La Lastra, nuevo gerente-interventor de la cooperativa, uno de los puntos que se expondrá a Chiquita Brands será la mejora en el precio de la fruta. No obstante, optó por no abundar sobre las otras propuestas de revisión del acuerdo marco, ya que serán objeto de negociación.
Según el gerente, la situación es tan difícil que el déficit mensual de la empresa alcanza más de un millón de balboas.
"Necesitamos el aporte del Gobierno, de Chiquita Brands y de los trabajadores para salvar Coosemupar", precisó.
De La Lastra confía en que se hallará una solución, ya que Chiquita Brands —que hasta hace tres años explotó el negocio bananero— ha expresado su anuencia a escuchar las propuestas y así contribuir a estabilizar la económía del distrito de Barú.
Tras la larga huelga de febrero de 1997, que afectó a unos 4 mil trabajadores y dejó pérdidas por 96 millones de dólares, Barú no había vuelto a experimentar el temor al hambre y el desempleo.
Salustiano De Gracia, presidente de Coosemupar, dijo que si la empresa quiebra quedarían cesantes 2 mil 800 trabajadores, de los que dependen, al menos, 14 mil personas. Las repercusiones de la situación financiera ya se sienten en la atención en salud, ya que los obreros no pueden atenderse por el atraso en el pago de la cuota obrero patronal.
