Las ceremonias en conmemoración de la Gesta Patriótica del 9 de enero de 1964 —uno de los hitos más relevantes en la defensa de la soberanía panameña— estuvieron este año marcadas por una ausencia inusual: no hubo un orador de fondo proveniente del ámbito académico ni de la sociedad civil.
En su lugar, el Gobierno designó al canciller Javier Martínez Acha como responsable del discurso principal, en un giro respecto a la tradición de diversificar las voces en esta fecha.
La jornada inició a las 7:00 a.m. en el Jardín de Paz, donde autoridades, familiares y estudiantes participaron en la izada de la bandera a media asta frente a las tumbas de los jóvenes caídos en la gesta.

El ambiente, solemne y silencioso, recordó el peso histórico de un episodio que marcó la relación de Panamá con los Estados Unidos y que impulsó el camino hacia la recuperación del Canal.
Durante la ceremonia matutina, el ministro para Asuntos del Canal y presidente de la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), José Ramón Icaza, destacó la importancia de preservar la memoria histórica. “La juventud debe asumir un rol central en la defensa del país y de nuestra vía interoceánica”, señaló, al subrayar que la soberanía no es un logro estático, sino un proceso que requiere vigilancia constante.
Icaza insistió en que el 9 de enero no debe limitarse a una efeméride simbólica. A su juicio, la gesta representa un compromiso vigente con la nación, con la formación cívica de las nuevas generaciones y con la protección del Canal como patrimonio estratégico. Su mensaje apuntó a reforzar la idea de continuidad entre los jóvenes de 1964 y los desafíos geopolíticos actuales.

Horas más tarde, la atención se trasladó a la Llama Eterna del Centro de Capacitación Ascanio Arosemena de la ACP, donde tuvo lugar el acto principal. El presidente José Raúl Mulino encabezó la ceremonia con la colocación de una ofrenda floral en honor a los mártires, un gesto que marcó el inicio del homenaje oficial.
Poco después, Martínez Acha asumió el rol de orador de fondo. Su discurso se centró en el legado de los estudiantes que enfrentaron la violencia en defensa del pabellón nacional. El canciller recordó que aquel episodio se originó en la “simple pero valiente intención” de izar la bandera panameña en la antigua Zona del Canal, un acto que —dijo— desencadenó una “defensa patriótica de la dignidad” frente a la presencia estadounidense.

En su intervención, Martínez Acha aseguró que el 9 de enero sigue siendo una de las fechas más determinantes de la historia del país. “Aquí se encendió la causa principal”, afirmó al dirigirse al público en el mismo sitio donde ocurrieron los enfrentamientos hace 61 años. Su mensaje buscó reforzar la idea de continuidad histórica entre el sacrificio de los jóvenes de 1964 y los retos actuales para la soberanía nacional.
Resultó llamativo que el discurso de fondo estuviera a cargo de otra figura del Órgano Ejecutivo, en este caso el canciller. Tradicionalmente, las conmemoraciones del 9 de enero suelen dar espacio a voces académicas, históricas, estudiantiles o de la sociedad civil, en un esfuerzo por aportar diversidad de enfoques y una mirada plural sobre un episodio clave de la memoria nacional.


