La semana pasada vimos la foto de Martinelli y José Muñoz, el diputado que más partidas recibió en ese gobierno, sellando su alianza electorera. Lo interesante fue ver que a quién pusieron no en una esquina sino en el centro de ambos, y levantándole los brazos en modo triunfalista, fue a Marta Linares. Y el lunes Martinelli reposteó la foto con el título ‘La nómina ganadora’.
Martinelli podría quedar inhabilitado: eso no es novedad. El plan B natural, el que le permitiría seguir buscando como siempre evadir la justicia, es ella. Es la que, pese a todo, nunca se le ha volteado… Y la foto parece validar esa posibilidad.
Marta Linares se ha expuesto públicamente en tres facetas. La de esposa de un lavador condenado, declarado corrupto por Estados Unidos y con varios procesos andando. Como madre de dos convictos confesos de lavado. Y como “política”. Y en ninguna ha sido precisamente exitosa.
Como esposa, sigue respaldando y defendiendo a Martinelli como cuando le pedía al país que prendiera velitas por su libertad. ¿Eso la hace socia, cómplice o víctima? Víctima no, porque pruebas de quién es él y lo que hizo y hace abundan, y ella sigue ahí, en su rol de esposa abnegada.
Como mamá, los hijos confesaron que lavaron dinero para el padre… y ella los sigue defendiendo. ¿Qué les enseñó para que hayan accedido a hacer eso? O digamos que los educó con valores. ¿Cuál fue su rol correctivo cuando se descarrilaron? ¿Cuántas mujeres no se sacrifican para criar a sus hijos como personas de bien? Nunca olvidaré a la mujer que fue y entregó a su hijo a la Policía por delincuente… Ella ha hecho lo contrario: los ha ayudado a evadir la justicia. ¿Eso es un ejemplo para la sociedad?
Y como política ya vimos su “éxito” cuando, violando la Constitución, la pusieron como vice de Mimito Arias. ¿Y hubo algún momento memorable de ella en esa campaña? ¿Dijo que haría algo distinto al gobierno saliente, el del esposo? Y que ni vengan con que todavía no se sabía lo que se sabe hoy, porque todo se sabía. ¿Qué logro tiene ella? ¿Que le hayan puesto Marta a una tuneladora alquilada? Y ojo. Ella es de las que más ha vendido la farsa de que él está enfermo.
Es que a doña Marta hay que reconocerle su nivel de resistencia y tolerancia. Pero… ¿es eso una virtud? ¿O es un riesgo de permisividad de que aquí ocurra cualquier cosa?
Por ejemplo, ¿cómo manejaría un caso de agresión a las mujeres? ¿Se alejaría de la justicia en los casos de allegados? ¿Cómo manejaría los conflictos de interés de sus negocios? ¿Quiénes serían sus ministros y magistrados? ¿Los que ella quiere o los que Martinelli necesita? Aunque a estas alturas no parecen pensar muy distinto. ¿O ustedes han visto alguna posición de ella distinta a la de él? ¿Y cuál sería su política con los medios, si demandó a La Prensa dizque por vulnerarle los derechos a su familia publicando lo que luego sus hijos confesaron?
Cuando explotó el caso de Bill Clinton con Mónica Lewinsky, Hillary Clinton decidió no quedarse bajo la sombra del marido. Llegó al Senado, fue jefa del Departamento de Estado y se convirtió en la primera mujer en correr a la Presidencia. Administró el escándalo desarrollando su perfil.
¿Aquí cuantos escándalos iguales o peores que ese no hemos visto con Martinelli? Escándalos a todo nivel. ¿Y qué ha hecho ella? ¿Distanciarse o defender lo indefendible, una y otra vez, por sus intereses?
Aquí ya tuvimos una presidenta que se hizo a la sombra de su esposo. Porque Mireya llegó por ser la esposa de Arnulfo Arias, no por ser ella. ¿Y nos fue bien? Emmm, no.
Martinelli ha perdido todas las elecciones en las que ha intervenido, pero ninguno de los endosados ha quedado tras la ambulancia. Mimito sacó 32%, Rómulo 31% y Yanibel 46%. Aun si ahora él lograra endosar la mitad de sus votos, en un escenario tan polarizado eso puede hacer mella.
Los políticos, aunque falsas, proponen soluciones. ¿Ella qué ha propuesto? ¿Cómo se ha mantenido vigente, fuera de reiterarse como la víctima o la esposa de? Su candidatura no tendría que ver con Panamá, sino con un interés netamente personal. Pura ambición de poder. De seguir controlando la justicia. Fuera de que nos podría causar problemas con nuestro principal socio económico (porque tampoco tiene visa) y le reiteraría al mundo nuestra fama de corruptos. En fin, y como siempre, solo los ciudadanos podemos cambiar nuestro futuro.

