
Las encuestas tienen a varias campañas preocupadas, pero la data, como la verdad, es dura, y las encuestas son, nos guste o no, la foto de un momento. Y hoy, Mulino va arriba. Y le siguen, empatados y muy por debajo, Roux, Torrijos y Lombana.
Normalmente, el voto indeciso a 60 días de la elección está en los 20% bajos. Ahora está en 25.4% entre los “no sé” y “ninguno”. Ya eso está dentro del rango. Hace un mes había 48% de indecisos, algo anormal, pero ya la cosa se encarriló. ¿Qué pasó? Pues que al sacar de la jugada a Martinelli, un tipo que vale 40%, sus seguidores quedaron en el aire. Un porcentaje radical volteó hacia Zulay, que quedó arriba hace un mes. Pero ahora, ya con la propaganda en la calle, debates, entrevistas diarias… con Martinelli asilado e inhabilitado y con su bendición papal a Mulino, el votante ya se empieza a definir.
Ya todo el mundo movió sus fichas y, al hacerlo, esto es lo que sucedió. Mulino va 15% por encima de los otros tres, que llegan a 10%. Eso es estar muy cómodo. No es casualidad que no vaya al debate de hoy. En encuestas hay una regla, y es que a mayor reconocimiento de la persona, mayor posibilidad de intención de voto. Porque claro: no votas por quien no conoces. Y Mulino, en un mes, subió de 67% a 85% de reconocimiento.
La brecha entre Mulino y el resto puede verse como devastadora o irreversible. Pero ojo, que Mimito a estas alturas del juego también iba 15 puntos por encima de Varela [37.8 versus 23.4%]. El contexto histórico y los personajes son distintos y Varela iba creciendo, pero la cosa puede voltearse.
La clave son los indecisos. El debate de hoy, por ejemplo, no es para los que ya están definidos. Es para los que no saben por quien votar o piensan que ninguno es bueno, que abarcan al 25.4%, que con el margen de error se puede decir que están empatados con Mulino. Eso significa que por cada 100 personas que vean el debate, los candidatos deben atraer a 25. Porque salvo que se salgan con una salvajada (y ni así) al final los que ya decidieron van a defender y aplaudir al que apoyan. A estas alturas es más fácil apelar al voto indeciso que robarse un voto definido.
Los que más rápido se definen son los inscritos o afines a partidos. Ya los Moca y los PP están definidos. En esos dos partidos hay 0% de indecisos. Entre los RM, solo queda el 8% por definir. Esos son los melancólicos aferrados a nada... En el PRD solo el 11% no se ha definido. Son números bajos. El único que en ese sentido debería preocuparse y ocuparse es Rómulo, porque el 21% de los panameñistas y el 16.7% de los CD todavía no saben por quién votar. A diferencia del resto, él no ha terminado de convencer a los que deberían ser sus seguidores natos. O visto de otra manera, es el único que no ha llegado a su techo internamente. Y aquí ningún presidente ha ganado solo con los votos de su partido. Necesitan esos, pero también más.
Eso, por ejemplo, marca un error en la campaña de Carrizo. Uno de los tantos errores. Él sigue apelando al voto PRD indeciso. Eso es como pescar dentro de una pecera, porque el 89% ya se definió. No por él, claro está, pero ya se definió.
Por otro lado, la mayoría de los indecisos son no inscritos. Hoy, de los indecisos, solo el 16% está inscrito. El 32.9% no lo está. El 34% dice ser independiente y el 42% no se identifica con ningún partido.
¿Entonces qué deben hacer los candidatos? Primero, entender a los indecisos. En ese grupo, según la encuesta, hay más o menos hombres y mujeres por igual, hay gente de todas las edades… ¿Dónde hay una diferencia? En el nivel socioeconómico. Donde más indecisos hay es en la clase popular, donde están ocupados viendo cómo sobreviven y no les queda tiempo para pensar en nada más. Ahí y en las provincias: en Coclé el 58% está indeciso. En Veraguas, el 41%. Y en Colón, el 29%. Eso, revisando el peso de los circuitos donde se definen los votos, es lo que debería marcar las agendas.
La otra tarea clave es polarizar para definirle a los indecisos quién va de segundo. Primero, para que los indecisos lo miren más. Y segundo, porque a Mulino lo apoyaría el 26% hoy, sí, pero lo rechazaría el 74%. Es clave que desempaten y uno se posicione como el segundo, porque por ese votará el que no quiere a Mulino, el que no cree en votar en blanco y el que no quiere votar por quien no tiene chances, por lo que va por el que vaya de segundo.
El indeciso está tratando de definirse. Y hasta ahora, con gritos y peleas, no lo ha logrado. ¿Entonces qué necesita? Tranquilidad. El voto es emotivo. ¿Y cómo se polariza sin gritos ni peleas? Con propuestas emocionales. Hasta ahora las campañas son una máquina de promesas con números y sin cómo ni empatía. Salvo la de Mulino, que solo apela a la emoción. Ojalá se despabilen, porque si siguen como van, quedarán como tres ponies compitiendo en el hipódromo.
