Isaac, Gabriela y Jahya, aparte de ser amigos, tienen algo en común: son niños con discapacidad que se instruyen en el uso de las computadoras, mientras aprenden a comunicarse.
Ellos, ayudados con programas adaptados a sus necesidades, y sus maestras especiales, viven las mismas experiencias que cualquier otro niño: escuchan música y cuentos, navegan en internet, juegan y dibujan, todo desde una computadora.
Todo esto se logra a través de una comunicación alternativa, por medio de programas informáticos, que van dirigidos a personas que no tienen lenguaje oral, pero necesitan encontrar un sistema para comunicarse.
Para aprender a comunicarse, los niños utilizan computadoras especiales con teclados y programas adaptados a su tipo de discapacidad, que les permiten manejar los equipos informáticos.
Isaac Díaz estudia en la escuela José Agustín Arango, en Bethania. Él padece de ceguera total, pero su discapacidad no le ha impedido que juegue y estudie mediante un ordenador.
Isaac, acompañado de su maestra especial, Guillermina de Henry, aprende las vocales, a sumar y a restar, todo a través de un teclado especial en relieve escrito en lenguaje braille.
Sin embargo, el trabajo sería más eficaz si los niños contaran con el programa Jaws –un programa lector de pantalla para personas ciegas o con visión reducida–, señaló Militza de Wilcox, maestra de educación especial del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE).
En la misma escuela hallamos a Gabriela, una niña con parálisis, que forma parte del aula de retos múltiples. Ella está a la espera de poder utilizar un casco especial con puntero que, junto a un tablero digital, le permitirá acceder a la computadora y a los programas de estudio.
Por el momento, Gabriela aprende cómo es el aseo personal del cuerpo, a través de figuras que le muestra la maestra Guillermina.
En el salón virtual, a cargo de Lariza Cedeño, está Jahya Akalwaya, un niño autista que disfruta las clases de informática. En esta aula virtual se atiende a 28 niños con discapacidad.
Esta cifra es muy pequeña, si se tiene en cuenta que en Panamá hay 370 mil personas con algún grado de discapacidad, lo que representa un 11% de la población.
