Morirse con el corazón adolorido no tiene nada de romántico, aunque las películas de Hollywood digan lo contrario.
Las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en el país según cifras de la Contraloría (siete decesos al día), engloban los problemas asociados con el corazón y los vasos sanguíneos. Cuando el corazón no funciona como debe, comienzan las dificultades. Pero para que esto suceda, son muchas las cosas que se han hecho... o dejado de hacer.
Como explica el cardiólogo Daniel Pichel, si bien la enfermedad comienza a mostrar sus signos hacia los 40 años, todo empieza antes.
"La acumulación de placas de colesterol en las arterias empieza desde los 10 u 11 años, pero empieza a ser evidente a los 40 ó 50. Lo que ocurre es que la persona lleva enferma 20 años sin sentir nada", explicó.
El asunto empieza con cosas simples, como la alimentación. El sentido común indica que es mejor una buena porción de pescado que una pieza de pollo frito, pero casi siempre se prefiere lo segundo. Aunque la teoría es harto conocida, la realidad indica que muchos hacen lo contrario a lo conveniente.
No en vano la Organización Mundial de la Salud dijo hace algún rato que existe una epidemia que a todos debe preocupar: la "globesidad".
Datos de la organización indican que ya existen 22 millones de niños menores de cinco años que sufren de sobrepeso, y todos ellos son candidatos "ideales" para morir -dentro de 40 ó 50 años- de un ataque al corazón.
"Cuando toda esa generación llegue a los 40 ó 45 años, será una generación de muchos diabéticos, de muchos que sufran infartos y derrames. Eso representa una carga muy importante para las economías en países que no tienen muchos recursos", agregó.
Aunque no se sabe cuánto le cuestan al sistema de salud público las personas con problemas cardiovasculares, sí puede decirse, por ejemplo, que la Caja de Seguro Social gasta 5.1 millones de dólares en la compra de medicamentos para los asegurados que sufren estas enfermedades.
La prevención, más barata
Hay ciertos factores de riesgo: la alimentación, el mal control de la diabetes, la vida sedentaria, el fumar y los altos niveles de colesterol y de triglicéridos.
Como dice Pichel, la dolencia es multifactorial y la combinación de todos estos puntos propicia la aparición de los síntomas.
También está lo que los expertos llaman síndrome metabólico, cuya característica más evidente es la acumulación de grasa en el área abdominal. Esta grasa favorece una serie de cambios metabólicos que provoca altos niveles de triglicéridos y bajos niveles de colesterol bueno, contracciones más fuertes del corazón y de las arterias, y una alta presión arterial.
