“La última muerte por fiebre amarilla en la ciudad de Panamá fue el 28 de mayo; en Colón, la última ocurrió el 15 de mayo. Desde entonces, los casos registrados han sido de tipo leve”. Así informó el doctor William C. Gorgas al general Robert O´Rielly el 3 de junio de 1905 del control de la fiebre amarilla en las ciudades de Panamá y Colón.
Gorgas cumplía con éxito la misión para la que fue destinado a Panamá: erradicar una de las enfermedades que habían acabado con el sueño francés del Canal.
Para conseguirlo, Gorgas drenó las aguas estancadas evitando que el mosquito causante de la enfermedad, el Aedes aegypti, se pudiera reproducir; aisló a los infectados y llevó la higiene a los hogares de Panamá. En las ciudades, pavimentó las calles y canalizó las aguas a través de acueductos.
El presidente de la República, Manuel Amador Guerrero, le concedió el control de la salud pública de las ciudades y le dio potestad para entrar en los hogares y comprobar si los ciudadanos cumplían con las exigencias establecidas.
Se allanó así el camino hacia el éxito del Canal estadounidense, que fue finalmente inaugurado el 15 de agosto de 1914.
Tras la muerte de Gorgas, en julio de 1920, el presidente Belisario Porras propuso que se creara un instituto de investigación en su memoria.
El Gobierno panameño cedió un edificio que había sido construido años antes para albergar una escuela de medicina, que nunca llegó a existir.
El 17 de agosto de 1928 se inauguraba el Laboratorio Conmemorativo Gorgas como un centro de estudio de enfermedades tropicales.
“Este fue uno de los primeros lugares que investigó la efectividad de insecticidas como el DDT en el control de malaria”, señala Jorge Motta, director general del Instituto Conmemorativo Gorgas en la actualidad.
“También se siguió trabajando con fiebre amarilla, que había desaparecido de la ciudad, pero se mantenía en áreas selváticas”, añade.
Traspaso a Panamá
Desde su origen, el laboratorio fue gestionado por Estados Unidos. Por un tiempo, el presidente de la junta directiva de la institución era el Presidente de Estados Unidos.
Así fue hasta el mandato de Richard Nixon, que no consideró oportuno seguir al frente del mismo.
En 1990, la pérdida de soporte financiero y la situación política de Panamá provocaron que los estadounidenses salieran definitivamente del Gorgas. El centro se integró al Ministerio de Salud de Panamá, “se le dotó de poco presupuesto y sufrió mucho. Las dependencias del instituto fueron destinadas a oficinas administrativas y solo se mantuvieron un par de salas como laboratorios. En esa época, el Gorgas estuvo a punto de desaparecer”, reconoce.
Para Motta, el punto de inflexión vino a raíz del descubrimiento del virus Hanta, enfermedad que llegó a ocasionar muertes en Panamá y obligó a suspender el Carnaval de Las Tablas. “Fue entonces cuando muchos se dieron cuenta de la importancia de un laboratorio como éste”, recuerda.
En 2005, el Gorgas se convierte en una institución autónoma, ligada al Ministerio de Salud, pero con su propia personalidad jurídica, sus presupuestos y su administración. “Esto nos dotó de una mayor flexibilidad para trabajar”, apunta el director.
Ese mismo año se destinaron 400 mil dólares para proyectos de investigación; en 2008, la cifra se ha elevado hasta 3.5 millones de dólares.
Cuando se cumplen 80 años de su inauguración, el Gorgas ha pasado de estudiar exclusivamente enfermedades tropicales a investigar, además, enfermedades “actuales”, como diabetes, enfermedades coronarias, relación del medio ambiente en salud, estrés y salud sexual y reproductiva. “De hecho, actualmente el centro es el laboratorio de referencia para sida en Centroamérica”, dice.
Investigación de malaria
A pesar de haber ampliado su campo de actuación, el laboratorio mantiene desde la época estadounidense el proyecto “drogas y vacunas antimaláricas”. El Gorgas tiene una colonia de monos Aotus con los que trabaja en busca de medicamentos contra la malaria.
Maritza Gruber, asistente de este proyecto, comenta que “los monos no viven para nosotros, somos nosotros los que vivimos para ellos”. Cada tres meses son desparasitados, sus jaulas están desinfectadas y hasta tienen su propio cocinero que les prepara la comida durante los 365 días del año. “Incluso, el día de la invasión tuvimos que venir para darles sus cuidados”, señala.
Maritza, toda una institución en este centro, tras 42 años de servicios ininterrumpidos, recuerda sus primeros pasos en el centro con una mezcla de emoción y orgullo.
“Yo llegué aquí el 6 de diciembre de 1966. He tenido la oportunidad de trabajar con señores de la talla de Carl Milton Johnson o Pedro Galindo (primer director panameño del centro). Más que el dinero, a mí me llena poder trabajar con personalidades de este nivel. Sinceramente, no me imagino trabajando en otro sitio”, concluye.
LA CRONOLOGÍA DEL INSTITUTO
.1905: William C. Gorgas controla la malaria en las ciudades de Panamá y Colón.
.1928: El 17 de agosto se inaugura el laboratorio Conmemorativo Gorgas.
.1990: Estados Unidos sale del instituto. Este se integra al Ministerio de Salud de Panamá y pasa por su peor época.
.2005: El instituto adquiere autonomía presupuestaria y administrativa.
.2008: A sus 80 años, el centro vive una segunda juventud con nuevos programas de estudio.



