Chilibre forma parte del distrito capital, integra la cuenca del Canal de Panamá y tiene más de 50 mil habitantes. Sin embargo, según los índices oficiales, figura entre los corregimientos urbanos con mayor pobreza del país.
Para su representante, Josimar Camaño, ese binomio por qué el territorio queda atrapado entre decisiones que se toman más allá de su despacho.

“Chilibre… apareció como número uno de pobreza… sigue en la misma problemática”, dice Camaño, militante del Partido Panameñista, al describir una situación que, según él, no se puede explicar solo desde el ámbito local.
“Son problemas que ya son de Estado, de gobierno central”, insiste.
En efecto, es uno de los corregimientos urbanos con mayor número de personas en condición de pobreza multidimensional, de acuerdo con un análisis elaborado por la Secretaría Técnica del Gabinete Social del Ministerio de Desarrollo en 2020, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Lejos de las partidas extraordinarias
La exclusión del corregimiento de las transferencias extraordinarias del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) profundizó esa percepción de abandono.
Mientras el gobierno del presidente José Raúl Mulino justificó esos recursos como un apoyo a municipios con altos niveles de pobreza, Chilibre no recibió ninguna partida adicional.
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Camaño atribuye esa decisión a su ubicación administrativa. “Cuando ven al corregimiento de Chilibre, que es parte de la Alcaldía de Panamá, piensan que nosotros tenemos todo el dinero”, afirma.
Luego remarca: “Aquí en Chilibre hay pobreza, hay pobreza extrema”.
El representante aclara que no desconoce las necesidades del interior del país, pero cuestiona que se excluya a comunidades pobres dentro del distrito capital. “Que miren estos corregimientos, que también tienen necesidades básicas y muy complejas a la vez”, plantea.
La deuda del Municipio de Panamá
Del lado del Municipio de Panamá, dice, el respaldo tampoco ha sido significativo. Según el representante, en 2025 el Municipio aprobó a la junta comunal 16 proyectos para Chilibre, pero llegó 2026 y nada de lo prometido se ha concretado. Ninguno.
Esas iniciativas estaban orientadas a resolver problemas básicos de la comunidad, como el acceso a agua potable y mejoras de infraestructura.

Cuando consulta por las razones de los retrasos, la respuesta, dice, se repite: “Siempre es el proceso burocrático en Contraloría”. Reconoce que la fiscalización es necesaria, pero subraya el impacto del tiempo perdido. “Imagínense, ya estamos en 2026 y pocos de esos proyectos se han ejecutado”.
Las obras ejecutadas directamente por la Alcaldía de Panamá también son escasas. Camaño menciona solo tres intervenciones en calles y veredas. “Solamente tres en Chilibre”, precisa, y enumera las comunidades beneficiadas: Los Ocueños (Jalisco), Vientofranco y Don Bosco.
“Es lo único que se ha ejecutado… por parte de proyectos directamente de la Alcaldía de Panamá”, recalca.
Ser parte de la cuenca del Canal de Panamá
A las limitaciones presupuestarias se suma una condición estructural: Chilibre está íntegramente dentro de la cuenca del Canal de Panamá. “Somos 100 % cuenca del Canal de Panamá”, recuerda el representante. Aunque reconoce la importancia de proteger el recurso hídrico, sostiene que esa condición se ha convertido en una barrera para el desarrollo.
“Nos restringen en muchos aspectos”, afirma.
Según Camaño, esas restricciones desalientan la inversión privada y limitan el comercio. “Aquí son pocos los comercios que hay”, dice, y subraya una carencia básica: “Aquí no hay banco”.
Servicios de salud y ‘la calle de la muerte’
El acceso a la salud refleja otra capa del problema. Chilibre cuenta con dos centros de salud, pero, según el representante, no están equipados ni operan plenamente. “Supuestamente hay dos turnos de atención”, explica, pero relata que a partir de la tarde los pacientes ya no consiguen cupo.
Durante años, añade, una urgencia médica implicaba salir del corregimiento por la vía Transístmica, conocida entre los residentes como “la calle de la muerte”.

La transición
Cuando asumió el cargo, en julio de 2024, Camaño dice haber encontrado una junta comunal con múltiples irregularidades. “Hemos encontrado diferentes temas”, afirma. Por ejemplo, en los informes habían bienes registrados pero que no aparecieron de forma física. “Inmediatamente remitimos eso a la Contraloría”, añade.
También menciona deudas con la Caja de Seguro Social y la ausencia de sistemas de información. “No encontramos ningún sistema… todas las computadoras en blanco”, relata.
Entre 2019 y 2024, la junta comunal de Chilibre fue manejada por Yoira Perea, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), condenada por peculado en perjuicio del Fondo de Equidad y Calidad de la Educación (FECE).
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Frente a ese escenario, sostiene que su administración intenta sostener tres ejes: consulta ciudadana, participación y rendición de cuentas. Pero insiste en que la voluntad local no basta cuando las decisiones clave se toman en otras instancias del Estado.
“No esperemos los últimos años para hacer cosas”, adviertió en su despacho, ubicado a orillas de la carretera en Chilibre.

