En dos años de gobierno, al menos 13 funcionarios de alto perfil han dejado sus cargos tras presentar su renuncia al presidente José Raúl Mulino. Pero esta semana el ritmo de las salidas cambió el tono del escenario político: en cuestión de días, la administración perdió a tres piezas clave: la ministra de Educación, Lucy Molinar; el viceministro administrativo de Educación, Roberto Sevillano, y el director de Presupuesto de la Nación, Aurelio Mejía.
La última en hacerlo fue Molinar, quien se suma a la lista de funcionarios que han dejado cargos de dirección, viceministerios y otras posiciones estratégicas del Estado desde el 1 de julio de 2024. Su salida se produce en medio de cuestionamientos por la compra de computadoras, un caso que ya es investigado por el Ministerio Público y la Contraloría.

La primera baja
La primera baja de alto perfil ocurrió pocos meses después de iniciado el gobierno. En octubre de 2024, Jaime Trujillo presentó su renuncia irrevocable como director del Servicio de Protección Institucional (SPI), alegando motivos personales.
Trujillo había asumido el cargo el 1 de julio y permaneció apenas tres meses al frente de la institución. Ese mismo año también salió Jaime Díaz, director del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu), quien formalizó su renuncia en diciembre, después de que Mulino le pidiera abandonar el cargo en medio de cuestionamientos por la falta de pagos a estudiantes becados en el extranjero.
En abril de 2025, la salida alcanzó a la Cancillería. Carlos Ruiz Hernández, quien ocupaba el cargo de vicecanciller, presentó su renuncia y dejó el puesto el 15 de abril. Aunque inicialmente no se explicaron públicamente las razones, posteriormente trascendió que su salida estaba relacionada con las tensiones generadas por un acuerdo de seguridad entre Panamá y Estados Unidos.
Aliado de RM
El mayor número de salidas se concentró, sin embargo, en 2026. En marzo renunciaron Francisco Ameglio, viceministro de Desarrollo Agropecuario; José Pablo Ramos, gerente general de Mercados Nacionales de la Cadena de Frío; Ana Melinda Fábrega, directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), y Rutilio Villarreal, director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).

Las cuatro salidas ocurrieron en medio de distintos cuestionamientos sobre las instituciones que dirigían. En el caso de Fábrega, su renuncia se produjo mientras aumentaban las denuncias relacionadas con albergues de menores; Villarreal dejó el Idaan en medio de la prolongada crisis de abastecimiento de agua en Azuero.
También llamó la atención la salida de Ameglio, uno de los líderes del partido Realizando Metas (RM), que llevó a Mulino al poder. Aunque el político no brindó mayores detalles sobre su renuncia, en los pasillos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario se especulaba sobre su mala relación con el titular de la cartera, Roberto José Linares.
Otras renuncias
La lista continuó creciendo en mayo y julio. Nicolás Augusto Batista Palacios renunció como director de la Agencia Panameña de Alimentos (APA), con efectividad el 15 de mayo, alegando motivos personales.
En julio, Raúl Fernández dejó la dirección de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme), después de dos años al frente de la institución. Su salida fue confirmada por fuentes de la Presidencia y posteriormente se designó a Silvia Fábrega como directora encargada. Ese mismo periodo marcó la salida de Eduardo Agustín Arango, quien renunció como viceministro de Comercio Interior e Industrias, con efectividad el 1 de junio.
Además Jorge Torregroza, director general del Sistema Penitenciario, presentó su renuncia el 19 de junio de 2026, en medio de la crisis provocada por la fuga de 195 privados de libertad de La Joyita. Su salida ocurrió luego de que el gobierno reconociera fallas en el sistema penitenciario.
Con las salidas de esta semana, el listado llega a 14. Aurelio Mejía, director de Presupuesto de la Nación del Ministerio de Economía y Finanzas; Roberto Elías Sevillano Shin, viceministro administrativo de Educación, y Lucy Molinar, ministra de Educación, dejaron sus respectivos cargos.
Mejía había estado al frente de una de las áreas más sensibles del Ejecutivo: la elaboración y el seguimiento del Presupuesto General del Estado. Sevillano, por su parte, había acompañado a Molinar desde el inicio de la administración, mientras que la salida de la ministra representa el cambio de mayor rango dentro del gabinete en lo que va del gobierno.
Durante la conferencia de prensa del pasado 12 de agosto, en la que anunció su renuncia, Molinar reconoció que alrededor de la compra de las computadoras había “mucho ruido”. Ante los cuestionamientos, dijo que prefería dar un paso al lado para permitir que el proceso fuera investigado y aclarado.
“Yo prefiero hacer un paso al lado para que se investigue bien y se aclare todo, y dejar paso a una nueva administración”, manifestó.
Hace apenas dos meses, Mulino cerraba la puerta a cualquier salida de sus ministros por presión externa. Ante los cuestionamientos contra Fernando Boyd Galindo, de Salud, y José Luis Andrade, de Obras Públicas, por posibles conflictos de interés, el mandatario fue tajante: “No voy a entregar la cabeza de nadie porque los editoriales así lo piden; quítense esa idea de la cabeza”.
El caso de Molinar plantea un escenario distinto. Su renuncia, en medio de los cuestionamientos por la compra de computadoras, contrasta con la defensa que Mulino hizo entonces de sus ministros y pone bajo una nueva perspectiva su discurso sobre la permanencia de un gabinete que, en poco más de dos años de gestión, también ha comenzado a registrar salidas en puestos estratégicos.


