La gestión interina del Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE) se sostiene, según su gerente educativa encargada, Suzanne Sáez —quien asumió el cargo tras reemplazar a Milena Gómez—, sobre una idea central: la continuidad.
En medio de cambios administrativos y cuestionamientos públicos, la institución ha procurado mantener en marcha los proyectos académicos y operativos previstos, apoyándose —dice— en un equipo de profesionales con experiencia y en una estructura de gobernanza que respalda las decisiones estratégicas.
Sáez define al ITSE como un “proyecto país” que trasciende coyunturas. Asegura que, pese a los episodios mediáticos que rodearon la salida de la anterior gerente educativa y las tensiones con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la institución no se desvió de su misión de formar talento técnico con estándares de calidad.

“A veces nos dejamos llevar por la parte mediática”, reflexiona, al tiempo que insiste en que el rumbo institucional se ha mantenido intacto.
Como se recordará, el año pasado la exdirectora del ITSE respondió a los señalamientos del ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, por la baja ejecución presupuestaria de la entidad, con una frase que marcó la polémica: “No se puede dar vuelto si la plata no sobra”.
La auditoría
El relevo en la gerencia educativa coincidió con un proceso de auditoría de la Contraloría General de la República de Panamá, lo que añadió presión a la administración. Sáez describe ese momento como “retador”, debido a la necesidad de sostener la operación académica mientras se atendían los requerimientos del ente fiscalizador.
Durante 112 días, un equipo de nueve auditores y una supervisora revisó los procesos internos del ITSE. La institución, según su gerente encargada, respondió con niveles de entrega de información que oscilaron entre el 95% y el 98%, lo que permitió cumplir con las solicitudes en tiempo oportuno, sin paralizar las actividades académicas.
La auditoría, que concluyó recientemente, entra ahora en fase de elaboración de informes. Será la Contraloría la encargada de remitir oficialmente los hallazgos, los cuales, de acuerdo con Sáez, deben interpretarse como una oportunidad de mejora en una institución que aún se encuentra en proceso de consolidación.

El alcance de la revisión incluyó aspectos clave como la ejecución presupuestaria, la gestión administrativa, el manejo de fondos, los registros contables y los procesos de contratación de personal. “Es una radiografía institucional”, resume la funcionaria, quien sostiene que el ITSE se mantuvo abierto al escrutinio.
El presupuesto
En paralelo, el debate sobre el presupuesto sigue siendo un tema latente. Sáez reconoció que, como muchas entidades públicas, el ITSE enfrenta limitaciones financieras en un contexto nacional complejo. Ante ello, plantea la necesidad de avanzar hacia esquemas de autogestión. Su presupuesto para este año fue de $21 millones.
La estrategia, explica, pasa por ampliar la oferta de educación continua, fortalecer vínculos con el sector privado y diversificar las fuentes de ingreso. “Siempre vamos a requerir fondos, pero es momento de reinventarnos”, señala, aludiendo a la necesidad de adaptación en el sector educativo.
En ese proceso, el respaldo de organismos internacionales resulta clave. El ITSE cuenta con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, estructurado en fases que combinan fortalecimiento académico, gobernanza institucional y equipamiento.
El préstamo global asciende a 75 millones de dólares, de los cuales ya se ejecuta una primera fase de 15 millones. Estos recursos se destinan principalmente a equipar escuelas técnicas, mejorar instalaciones y responder al crecimiento sostenido de la matrícula estudiantil, que actualmente supera los 4,400 alumnos.

El crecimiento institucional también se refleja en su planta de personal, que alcanza los 505 colaboradores. La proyección, según Sáez, apunta a un incremento anual de entre 30% y 35%, lo que obliga a expandir capacidades físicas y tecnológicas en el corto plazo.
Oferta académica
Uno de los énfasis de esta nueva etapa es la consolidación de la Escuela de Tecnología Industrial y la expansión de áreas como la innovación digital. Programas vinculados a ciberseguridad, ciencia de datos, programación e inteligencia artificial figuran entre los más demandados por el mercado laboral.
En esa línea, el ITSE ha establecido alianzas con actores del sector tecnológico como Oracle y proyecta acuerdos con Google, con el objetivo de alinear la formación académica con las necesidades de la industria y aumentar la empleabilidad de sus egresados.
Hasta ahora, la institución reporta alrededor de 300 graduados. Aunque los salarios varían según el desempeño individual y las habilidades socioemocionales, Sáez asegura que existen casos de egresados que inician con ingresos cercanos a los 2,500 dólares, especialmente en áreas técnicas especializadas.
El proceso para designar a un nuevo gerente educativo se mantiene en agenda. La decisión recaerá en el consejo directivo del ITSE mediante un concurso público, cuya apertura está prevista para este año. Mientras tanto, la actual administración interina busca consolidar una narrativa centrada en la estabilidad y la proyección institucional.
Para Sáez, el valor del ITSE radica en tres ejes: transformación social, formación pertinente y fortalecimiento de la confianza en los estudiantes. “El ITSE transforma historias”, afirma, al destacar el impacto de la educación técnica en jóvenes de recursos limitados que encuentran en esta institución una vía de movilidad social.
