MEDIO AMBIENTE.LA UNIVERSIDAD Y EL IDAAN ADVIRTIERON LA ‘DEPREDACIÓN’ DESDE LOS 90.

La devastación del río Pacora

La extracción de minerales ha ocasionado la casi total degradación del importante afluente. Moradores de San Martín temen que la erosión haga caer el tanque de agua de la comunidad de Carriaso.

La devastación del río Pacora
La devastación del río Pacora

Para los habitantes de Pacora, los problemas que presenta su río se resumen en una sola frase: "extracción de minerales".

La actividad, que hoy más que nunca amenaza con convertir el otrora caudaloso río en una quebrada, se realiza en medio de denuncias y protestas de la comunidad, y de sanciones por parte de las entidades llamadas a proteger el medio ambiente.

La situación no es nueva. Las primeras denuncias de los daños que presentaba el cauce del río se presentaron a comienzos de los 90, en un informe de la Escuela de Geografía de la Universidad de Panamá, fechado en septiembre de 1992.

El estudio, resultado de una inspección en los sectores Paso Blanco y San Rafael Abajo, revelaba desde aquella fecha la existencia de un "serio problema en el curso medio y bajo del río".

Los especialistas hablaban de los daños del cauce en el sector Paso Blanco, donde observaron que el lecho natural y las orillas eran objeto de una sobreextracción que atentaba contra sus componentes biofísicos.

Además, aseguraban que la actividad degeneraría en la destrucción de los suelos productivos, al igual que en la devastación de la vegetación, entre ésta, el bosque de galería que protege de manera natural las riberas del cauce del río.

Los peritos sostenían que debilitar las orillas laterales del afluente provocaría un desmedido ensanche del cauce natural y con ello disminuiría su profundidad y llegaría hasta las rocas del sustrato.

En el sector San Rafael Abajo, mientras tanto, los expertos observaron que la extracción de materiales había creado profundas lagunas de agua estancada, que a su vez obstruían el flujo de las corrientes y obligaban a una distribución artificial de las aguas, con el consecuente descenso del caudal.

Las consecuencias de todo aquello: inundaciones constantes y de mayor intensidad, destrucción de la belleza del área y desaparición de las actividades agrícolas y comerciales.

Han pasado 14 años desde la elaboración de aquel informe y los daños en el río son visibles. Quizá lo más impactante a la vista de la gente es la pérdida del volumen de agua. O como dice la protectora del río, María Eugenia de Guardia: "por donde antes navegaban barcos de gran calado, hoy apenas quedan restos".

De hecho, en una visita reciente al río se pudo comprobar el nivel de sequía. En muchos de los puntos del afluente, el agua apenas llega hasta la rodilla de los bañistas, mientras que en otros lugares se aprecia claramente la erosión que hay en las orillas. Además, el bosque de galería que debe proteger las riberas desapareció y en su lugar creció una llanura verde incapaz de proteger los bordes.

Otro de los hechos notables es que uno de los pilares que sostiene el puente, perdió parte de la tierra donde se encontraba enterrado.

Otra advertencia

La Escuela de Geografía no fue la única en pronunciarse sobre el inminente daño al río Pacora. En aquel momento, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) realizó un estudio y manifestó pública preocupación por la calidad de la fuente de agua de la planta potabilizadora.

El Idaan advertía además sobre la solicitud de permisos de otras dos empresas para dedicarse a la extracción de piedra, cascajo y ripio. Y no era para menos, pues para esa época por lo menos seis empresas se dedicaban a la extracción.

Hoy, esas viejas preocupaciones son realidad. De hecho, el director del instituto, Juan José Amado III, emitió una declaración el pasado miércoles en la que advirtió que, en efecto, los daños en el río afectan la toma de agua y por ende a la planta.

"Cada semana o semana y media se tiene que limpiar la fosa de la toma de agua, pues de lo contrario la acumulación de sedimentos puede dañar las bombas y motores", dijo.

Y como si fuera poco, la degradación del afluente cambió la corriente y ésta arrasó recientemente la tierra donde estaba enterrada la tubería que conduce el agua a las comunidades cercanas. El tubo, por ende, se rompió.

Frente a la delicada situación –apuntó Amado III–, el Idaan adelanta gestiones con la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y con la Dirección de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio e Industrias, a fin de buscar soluciones definitivas.

Concesiones

De las empresas de extracción que funcionaban en los 90, actualmente solo funciona una (Concreto S.A., a la que se le vence la concesión este año), según confirmó el subdirector de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio e Industrias, Aníbal Vallarino. Y no es que a las viejas empresas se les haya vencido la concesión, sino que no pueden operar debido a otros factores.

Entre las que no pueden trabajar figuran La Cantera del Ministerio de Obras Públicas, que solo opera como planta de asfalto; y Unicontal S.A., que está situada en las cercanías de dos comunidades: Las Garzas y Mireya.

Otra empresa, Altura del Río, dejó de extraer el pasado 27 de diciembre cuando venció su concesión.

Vallarino precisó que este consorcio se dedica solo a recoger el material que extrajo y lo hace en tierra firme. Los obreros solo entran al río, previa autorización de la entidad, cuando tienen que limpiar la toma de agua de la cárcel La Joyita.

Lucha constante

Desde que comenzó la extracción de minerales en el río, los moradores de esa zona han realizado múltiples esfuerzos para evitar su "muerte".

En 2001, esa lucha se trasladó al sector San Miguel del corregimiento de San Martín, donde la Dirección de Recursos Minerales otorgó una concesión para la extracción de arena continental a la empresa Gethsa Internacional.

Aunque la zona de 500 hectáreas está en tierra firme, la empresa debía construir un camino para no utilizar el que existe en la comunidad. No obstante, los problemas comenzaron cuando en el desarrollo de la obra los trabajadores se llevaron el bosque de galería del río y sectores adyacentes.

Por esos daños, la empresa recibió una multa de 100 mil dólares, la cual fue apelada y sigue en proceso.

La comunidad también se queja por los trabajos que la empresa realiza en las faldas del cerro donde se encuentra ubicado el tanque de reserva de agua que abastece a unas 100 familias de la comunidad Carriaso. Su temor es que la extracción sensibilice la base y esta se derrumbe.

Nicolás Pérez Velásquez, morador de San Martín, advirtió que él y sus vecinos temen quedarse sin agua y, además, perder sus cosechas por una repentina crecida del río.

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