Cuando el sacerdote vasco–nicaragüense Xabier Gorostiaga fue invitado por Juan Antonio Tack para ser asesor económico del equipo negociador de los tratados del Canal, aquel tuvo un gran conflicto interno. Héctor Gallego –a quien Gorostiaga define como el primer sacerdote mártir de Centroamérica– era su amigo y, el gobierno de Omar Torrijos que le estaba haciendo el ofrecimiento había, según sus palabras, "estado involucrado en su asesinato". En primera instancia, Gorostiaga no aceptó el ofrecimiento, pero luego reconsideró debido a las negociaciones en las que participó el obispo Marcos Gregorio McGrath. "La Iglesia católica decidió participar para apoyar la causa panameña y de paso superar la tensión existente".
El abogado Carlos Iván Zúñiga recibió un ofrecimiento similar que rechazó. Según Tack, se trató de un asunto de principios, pues Zúñiga alegó que no podía trabajar con una dictadura. Consultado sobre este capítulo de la historia, Zúñiga recordó que, junto a Mario Galindo, Miguel Moreno y Carlos Bolívar Pedreschi, él había criticado los detalles del acuerdo Tack-Kissinger, lo que hacía imposible participar en el proceso negociador, que terminaría con la firma de los tratados Torrijos-Carter.
