Tres discursos diferentes se leyeron en el pleno de la Asamblea Nacional desde que los relojes marcaron las 9:30 a.m. de este viernes 2 de enero. La invocación religiosa del presbístero Juan Sandoval reflexionó sobre el acontecer político de un año que termina y otro que comienza.
El poder se reunía en la sala. Era la instalación del segundo periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea y frente a la mirada de los presidentes de los tres órganos del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial —José Raúl Mulino, Jorge Herrera y María Eugenia López, respectivamente— el presbístero pidió a Dios “diálogos con sinceridad, pedir perdón y poner a Panamá encima de intereses particulares”, también pidió que no se gobierne a punta de “cálculos políticos”.
“No se gobierna desde el aislamiento y desde el cálculo político, sino desde la escucha humilde del clamor del pueblo”, aseguró el vicario episcopal de la Iglesia Cristo Redentor de San Miguelito.
El cuerpo de ministros de Estado miraba atento al espacio mientras el presbístero culminaba su rezo, rara vez asintieron con la cabeza. Tampoco así los presidentes. Así el tiempo de reflexión pasó y abrió paso a los informes de gestión de 2025 y al trazo de nuevas prioridades en 2026.

Se apresuró en iniciar el presidente del Legislativo. Herrera defendió su gestión de inmediato: ponderó su participación en el diálogo con el sector privado para poner fin a la huelga de docentes que sacudió al país entre mayo y julio de 2025. Después de eso dio los saludos protocolares a las autoridades presentes.
Su discursó fue cronológico y se enmarcó en resaltar lo que considera logros. Destacó que fue chofer y mensajero y que ahora es presidente del Legislativo, una historia de éxito que dice le impulsa a trabajar por el país. Nueva ley de intereses preferenciales, garantizar permanencia a personal “que lleva 15 o 20 años trabajando” —en la que justificó el aumento de la planilla— y una reducción de $21.6 millones en el presupuesto de la Asamblea fueron parte de los anuncios que destacó.

“La política es pasajera y las amistades perduran”, dijo Herrera, en un momento del discurso que aprovechó para salir del paso ante críticas a su gestión en la Asamblea y también como alcalde de Aguadulce.
Herrera ha sido defensor de la descentralización para el beneficio y desarrollo de los municipios. Ante el reciente escándalo de una llamada descentralización paralela 2.0 por supuestas asignaciones de fondo discrecionales, Herrera argumentó que “el tema no es recibir los fondos, el tema es que le den mal uso”. Allí subió el tono y pidió la redacción de una nueva ley unificando criterios y fortaleciendo la rendición de cuentas.
Las reflexiones del presbístero quedaron atrás y las crispaciones políticas aparecieron: “cuando uno se mete en esto tiene que darle respuestas a su pueblo. Hay muchos que critican que es clientelismo, dádivas; nada de eso señores. Cuando hay necesidad y hay problemas sociales el rol es darle respuesta a su gente. La política es pasajera”, volvió a decir.
La visión del Ejecutivo
Con tono firme arrancó su discurso el presidente Mulino; mensajes del futuro y de lo pasajero, embestidas contra quienes han cuestionado su accionar en 18 meses y una visión con menos tapujos del futuro que en otras ocasiones.
Asuntos que esperaban mayores detalles aparecieron, tales fueron los casos de la renovada “amistad” con los Estados Unidos de América (EUA), la exportación de más material de la mina de Cobre Panamá —ahora serán rocas— y la redacción de una nueva Constitución que reforme el Estado.
Al igual que su predecesor, Laurentino Cortizo (2019-2024), a los 18 meses de asumir el mando también habló del “desastre” que considera fue la administración pasada y de los problemas heredados.
Mulino arremetió contra lo que considera “taquilla” y “morbo”. De “taquilla” calificó las acciones de críticos a nuevos memorandos de entendimiento con Estados Unidos en materia de seguridad, suscritos tras la visita del secretario de Defensa —ahora de Guerra— de EUA, Pete Hegseth en abril de 2025.

Ponderó que con “inteligencia diplomática” logró componer la relación de “amistad” con EUA.
Le quitó también un supuesto “morbo” a los 18 viajes al exterior que ha realizado en 18 meses de gestión, asegurando que antes de ser presidente también recorría el mundo.
La mina entró en escena y el presidente manifestó que la exportación de rocas que iniciarán este año 2026 son material que se había extraído antes del cierre por el fallo de inconstitucionalidad contra su contrato en noviembre de 2023. Dijo, además, que “no significa la apertura o reactivación de la mina”.

Acompañó su retórica con estos planteamientos: “aún quedan miles de toneladas de material rocoso, que fueron extraídos antes del cierre de la operación, y que su permanencia prolongada, sin los procedimientos adecuados, pueden presentar un riesgo ambiental”. También habló de aprender “mejores prácticas” mineras de países como Chile, donde el presidente electo José Antonio Kast le habría ofrecido apoyo.
Esos anuncios, tan importantes para el país luego de una coyuntura que movilizó a miles en las calles en aquel 2023, fueron acompañados a los pocos minutos por otro mensaje crucial: “si este Estado no se reforma fracasaremos”.
El presidente impulsa un proceso de constituyente originaria para crear una nueva Constitución. Una nueva carta magna que regente los destinos de la nación.
“Soy testigo de que el sistema jurídico político vigente no funciona, lo reitero, y se requiere su democrática reforma”, apuntó el presidente.
Aunque reveló que es un aspecto fundamental de su gestión y que sin ella fracasaría, aún no hay fechas claras para ello, tampoco así lo es el proceso.
Emociones
La firmeza se desvaneció y aparecieron las lágrimas. El presidente Mulino se mostró emotivo al hablar de la labor del despacho de la primera dama, su esposa, Maricel Cohen de Mulino, destacando labores en albergues infantiles y diversos programas de apoyo.
Las emociones también resonaron en las inmediaciones de la Asamblea Nacional, donde grupos con banderas de Suntracs y otros gritaban consignas contra el presidente.
Una realidad paralela se vivía a las afueras del Legislativo y el ruido se escuchaba en todo el patio frontal del Palacio Justo Arosemena, justo por la entrada que está frente al edificio del Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA).
Allí el presidente se detuvo. Al borde de la camioneta presidencial se puso en pie y les hizo señas con las manos a los manifestantes. Lo que se le escuchó decir con gestos que invitaban al desafío fue un “feliz año”.

