El día que Jorge Herrera, presidente de la Asamblea Nacional, acudió a la Comisión de Presupuesto a sustentar un crédito de $12.1 millones para compromisos con la planilla transitoria, entre otros asuntos, llevó un equipo de respaldo.
No se trató de su equipo inmediato de trabajo. En este caso lo acompañó un grupo más político, con intereses y con una interpretación muy particular de la presión mediática que rodea al Legislativo cada vez que salen a relucir sus millonarias planillas.
En ese bloque estaban varios de sus colegas. Diputados de distintas bancadas
El más frontal fue Manuel Cohen, del partido Cambio Democrático (CD). El diputado chitreano fue de los últimos en tomar la palabra. Le dio un consejo, de político a político, al presidente del Legislativo: no ceder ante la presión pública cuando se habla de recortes de personal.

“Y no se dé golpes de pecho reduciendo planillas por presión mediática”, dijo Cohen durante su intervención, en medio de un debate que volvió a poner bajo el reflector el manejo de los recursos en la Asamblea.
El diputado defendió la estructura administrativa del órgano Legislativo y cuestionó la narrativa que, a su juicio, intenta instalar la idea de que el Parlamento es una institución sobredimensionada. “Cuando a la Asamblea le viene un ridículo traslado… yo estoy aquí para defender un órgano que trabaja… la Asamblea Nacional de diputados”, expresó.

Cohen también se quejó del escrutinio público que suele desatarse cuando el Legislativo solicita recursos adicionales. “Y resulta que es un gran acontecimiento en este país… nos exigen respuesta”, dijo, al referirse al debate recurrente sobre las planillas del Parlamento.
El diputado calificó como una “vergüenza” que el Legislativo tenga que operar con recursos que, a su juicio, no cubren sus necesidades reales. Según planteó, la institución requeriría más de $50 millones adicionales, mientras que el traslado aprobado apenas supera los $12 millones.
Todo ocurrió en la tarde del jueves 12 de febrero, cuando Herrera explicó que se trata de una medida para garantizar la estabilidad administrativa y la funcionalidad del órgano que dirige.
Narró que el grueso del dinero, $10.36 millones, cubre gastos de funcionamiento, mientras que $1.7 millones son para inversiones que, según Herrera, resultan urgentes para evitar riesgos en el Palacio Justo Arosemena.

Espaldarazo cerrado
Otros diputados también cerraron filas alrededor del crédito. Los legisladores insistieron en que la institución enfrenta críticas constantes y pidieron proteger tanto la estabilidad del órgano legislativo como a su personal.
Discursos apasionados, salpicados de reproches y alusiones veladas, marcaron la recta final de la jornada.
Benicio Robinson hijo, del Partido Revolucionario Democrático, recordó que su bancada no respaldó inicialmente la elección de Herrera, pero aseguró que hoy acompaña su gestión “por el bien común”. Al mismo tiempo lanzó una crítica directa a quienes, según dijo, utilizan a la Asamblea para obtener réditos políticos.
“Hay quienes usan a la Asamblea como papel higiénico para ganar protagonismo”, sostuvo.
Robinson también defendió a los funcionarios legislativos. Señaló que muchos han trabajado durante años para sostener la labor parlamentaria y rechazó que se les descalifique con términos como “botellas” o “vagos”.
“Son panameños que han trabajado para que los diputados ocupemos nuestras curules”, añadió.

Algo similar dijo Luis Eduardo Camacho, del partido Realizando Metas, quien recordó que los colaboradores pertenecen a la institución y no al presidente de turno.
“Algunos creen que la única manera de lucir es desluciendo otra cosa”, afirmó, antes de advertir que la Asamblea suele convertirse en “rehén” de decisiones financieras que toma el Ejecutivo.
