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‘El verdadero virus de Panamá es el juega vivo’: Joel Silva (El Gallinazo)

Joel Silva es comediante de ‘stand up’, creativo y una de las mentes satíricas de El Gallinazo, una plataforma de humor, memes, entretenimiento y parodia de noticias.

¿Qué es ‘El Gallinazo’ para ti?

El Gallinazo es un ente. El Gallinazo somos todos, como decimos en el trabajo. Y nada, es un concepto, es una idea, es simplemente una manera de respirar la frustración que podemos sentir, tanto de la vida como, obviamente, de la política.

Uno pensaría que los políticos aguantan chistes. Pero no.

Sí, ahí tenemos amiguitos en el Gobierno. A El Gallinazo lo ven. Han hablado de nosotros en la Asamblea. Y la gente dice: “¿Cuál es la línea editorial de El Gallinazo?”. Nosotros no tenemos una línea editorial, hermano. Nosotros somos un grupo de WhatsApp.

¿Qué es lo que más le molesta al panameño?

Nosotros somos muy reactivos, ¿verdad? Y hay temas que al panameño le duelen más que otros. Creo que una de las cosas que más le molesta al panameño es la desfachatez, el cinismo con el que una acción se muestra. “Vamos a hacerlo porque yo te estoy diciendo que lo vamos a hacer. Te callas, es lo que yo mando”. Es como decir: “Yo lo hago porque puedo. Porque puedo, y haz lo que te dé la maldita gana”. Ese restregarle en la cara al panameño que lo vas a hacer y punto. Como esa impotencia. Ese sentimiento de que nadie les puede hacer nada.

¿Tu recuerdo más temprano de estar expuesto a la comedia?

Era casi un niño único, un nieto único, en un barrio de riesgo social. A mí me encerraban mucho en la casa. Mi entretenimiento era voltear para arriba todo lo que había en la casa y verlo, experimentarlo. Entonces, explorando, viendo, descubriendo, agarré un LP de Álvarez Guedes, al mismo tiempo que estaba expuesto a La Capital del Humor, Poveda Show Jo!. Yo simplemente veía a una persona que hablaba y el público se reía, y para mí era como que: “¡Wow!”. Es como cuando un niño que quiere ser astronauta ve a Neil Armstrong; o sea, ¡wow! Yo tuve esa sensación con las personas que hacían chistes.

‘El verdadero virus de Panamá es el juega vivo’: Joel Silva (El Gallinazo)

¿Quiénes fueron tus referentes de la comedia panameña?

Poveda, el Chiquitín de Mamá, El Compa, for life. Para mí son mis ídolos. Sin embargo, el stand-up comedy como industria, como se conoce en el resto del planeta, excepto Panamá, es otra cosa. Desde la tarima hasta cómo funciona detrás. Yo hoy trabajo con Michael Vega, que viene de eso, que viene de allá, y yo, al sol de hoy, a Michael lo miro para arriba y digo: “Brother! ¡Coño! Es una bestia”, en el buen sentido y en el mal sentido también. Yo lo quiero mucho.

¿Cómo se construye una industria de comedia en un lugar donde no existía?

Lo logré sufriendo, llorando. Es un riesgo. Al final, creo que la que se puso más nerviosa fue la gente que me dio la hipoteca. Claro, cuando le dices que vas a ser independiente. “¿Qué? ¿Y qué vas a hacer?”. “Comedia”. La señora: “¡Ah!”. Yo decidí asumir, poner el pecho, como quien dice. Yo decidí poner el pecho, por lo menos en la movida del stand-up. Creo que fui el primero que dijo: “Ok, voy a renunciar y me voy a dedicar a esto”. Porque hay algo dentro de mí que me dice: “¡Dale!”. Y cada vez que dudo, entro en crisis, porque hay algo que me dice: “¡Ey! Es por aquí, brother”. A la mala tocó, intentando y equivocándome, como subirse a la tarima. Estamos hablando del sustento, no solo mío, sino de mi hija. Porque cuando no existe una industria, hay que crearla.

Hablemos del Brokis. ¿Cómo nació ese personaje?

Se llama Juanra. Hay gente que genuinamente no sabe qué es el estrés de un 13 o de un 28. Entonces hay gente que suelta comentarios como: “Ir al río es de pobres”, que lo he escuchado realmente.

O suelta comentarios que se parecen mucho a uno que escuché, de ir a buscar agua al río.

Y que al final suena sangrón; o sea, a nosotros nos suena chocante porque nosotros, incluso mi abuela, sí iba a bañarse al río. En la realidad que le tocó vivir, yo escuchaba los cuentos: le tocaba bañarse en el río e ir a buscar agua al río. Yo vengo de ahí. Pero el tipo tenía otra realidad. El tipo me decía: “Ey, hoy vamos a un cumpleaños... Sí, en un yate”. “No, bro, tranquilo, no te preocupes, la comida va por nuestra cuenta; solamente para el guardia y la gasolina tienes que poner 250 palos”. Yo: “Espérate”. “Normal, bro, no pasa nada... Por la gasolina no pasa nada porque el yate es grande, no sé qué, y vamos, y normal. Me haces un ACH”. Y yo: “¿ACH?”. Y esa es su realidad: Juanra nace ahí.

Cuéntame de la paternidad y cómo se mete en tu comedia.

Sí, yo soy un poco hermético con mi hija de cara al mundo. Como trabajé tanto tiempo en redes sociales, en entretenimiento, hay veces que tengo ese recelo de mostrarla en redes o de exponerla a la vida pública. Pero, por ejemplo, cuando nació, esa era mi vida. El cambio de hombre a papá, esa era mi existencia. Entonces mi comedia presentaba esas frustraciones en lo que hacía. Es un cambio cultural que está pasando. Creo que, en el caso de mi nena, siempre me va a motivar... Tú quieres que a ella le vaya más fácil.

Si pudieras cambiar algo de la industria con una varita mágica, ¿qué sería?

El juega vivo. Siento que el juega vivo parte del egoísmo y es como una representación muy panameña de eso. Pienso que no hay persona que se dedique a algo que no haya pasado por eso aquí en Panamá. Es algo inherente a nosotros.

Oye, no pasa solamente en la industria de la comedia, pasa a nivel país y de gobierno también.

Exacto. Esa es nuestra verdadera pandemia: el juega vivo. Es el verdadero virus del que nosotros tenemos que ponernos mascarilla y lavarnos las manos siempre para no contagiarnos de esta vaina, porque es un virus que nos va a seguir afectando hasta que no tomemos cartas en el asunto. Ese es el verdadero virus de Panamá.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere lanzarse a hacer comedia o crear algo?

Dale, dale, hazlo. Equivócate. La única manera de aprender a hacer comedia bien es equivocarse. No hay que complicarse. Si a ti te hace feliz, métele con furia. Me imagino que la persona que hace un plato que le queda delicioso y ve la cara del comensal cuando lo prueba, ahí está. Equivócate, porque es la mejor parte del proceso.


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