Hasta poco antes de 1950, en Panamá la música popular típica solía ejecutarse con violines y mejorana, ese folclórico instrumento de cuerdas emparentado con la guitarra, tan propio del interior del país.
Pero un músico innovador proveniente del distrito de Macaracas, en la provincia de Los Santos, cambiaría ese sonido para siempre.
Ese fue Rogelio Gelo Córdoba, intérprete y compositor que introdujo el acordeón en la ejecución de las piezas tradicionales hasta convertirlo en un elemento central de este género musical.
Para honrar su memoria, cada año, cuando llega el Festival Nacional de la Mejorana en Guararé, se celebra en forma simultánea el Concurso de Acordeón Gelo Córdoba, donde compiten los más destacados instrumentistas y surgen los nuevos talentos de la música típica.
FIGURA
Córdoba nació en la pequeña comunidad de El Paradero, cerca del poblado de Mogollón, distrito de Macaracas, el 16 de marzo de 1916, en el seno del hogar formado por Gertrudis Córdoba y Fermín Cortés, pero siempre llevó el apellido de su madre. Fue el único hijo de esta pareja.
El artista procedía de una familia a la cual no le eran ajenos los asuntos musicales.
Siendo todavía muy joven aprendió a tocar el violín con su tío Sacramento, autor del clásico tema Mogollón.
Su tío acostumbraba interpretar música "fúnebre" durante los oficios póstumos, cuando fallecía algún niño.
Córdoba había decidido iniciarse en el arte musical para reemplazar a su tío cuando éste confrontaba alguna dificultad y no podía acudir a los compromisos. Sus primeros violines los construyó él mismo con madera de balso.
En sus primeros años Córdoba tocaba de oído y desconocía el pentagrama musical. Posteriormente recibió algunas clases de música en la ciudad de Chitré.
Algún tiempo después, el músico decidió integrar un conjunto típico que fue bautizado como "Plumas Negras".
La herencia musical que llevaba en la sangre lo impulsaría a explorar nuevos horizontes sonoros. Así fue como eventualmente llegaría a ejecutar el acordeón.
ÉPOCAS
Aunque el acordeón no era un instrumento desconocido en el país, no fue sino hasta la intervención de Córdoba que se incorporó en forma decidida en las manifestaciones folclóricas del interior y se popularizó.
Este instrumento aparentemente estuvo rondando la escena musical panameña desde antes del nacimiento de la República hasta los días de la Segunda Guerra Mundial.
Durante esa época, al menos en la península de Azuero, la mejorana y los violines habían mantenido su dominio.
De acuerdo con los conocedores, la mejorana estuvo siempre más ligada al hombre del campo; los violines eran más citadinos. Entre tanto, el acordeón recordaba en esa época a las cantinas y a las mujeres de "vida alegre".
Ese instrumento, que estuvo siempre agazapado, esperando su oportunidad, lo aprovechó cuando un individuo de espíritu visionario se atrevió a ir más allá de la tradición.
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