La carrera por la Defensoría del Pueblo ha entrado en una fase decisiva con la oficialización de una lista de 35 aspirantes que buscan dirigir la institución encargada de velar por los derechos y garantías fundamentales en el país.
El grupo −integrado por abogados, exfuncionarios y perfiles vinculados a la gestión pública− refleja no solo una diversidad de trayectorias, sino también distintas visiones sobre el rumbo que debería tomar la entidad en el próximo periodo.
Entre los nombres que concentran mayor atención figura el actual defensor del Pueblo, Eduardo Leblanc González. Su postulación introduce un elemento de continuidad en medio de la competencia, al tratarse de quien hoy ocupa el cargo y aspira a mantenerse al frente de la institución, cuyo periodo vence el próximo 31 de marzo.

Su gestión, así como su capacidad para sostener independencia frente a otros órganos del Estado, se perfila como uno de los ejes centrales del escrutinio.
También destaca Ángela Russo Mainieri, quien cuenta con un perfil marcado por su paso como magistrada de la Corte Suprema de Justicia. Su trayectoria en la judicatura le otorga un peso particular dentro del listado, posicionándola como una de las candidatas con mayor experiencia en la interpretación y defensa del marco legal, en un cargo que, aunque no es jurisdiccional, exige criterio y firmeza frente a posibles vulneraciones de derechos.
Otros candidatos
El listado arranca con Johana Patricia Díaz Alberola y continúa con nombres como Boris Alexis Corcho Díaz y Luis Antonio Aldeano Ortiz, junto a otros perfiles como Jorge Zúñiga Sánchez, Giselle Annette Emiliani Duque y José Luis Carles Rodríguez.
Se trata de un abanico heterogéneo en el que conviven aspirantes con experiencia en el sector público, el ejercicio privado y la defensa de derechos humanos, todos bajo la mirada de un proceso que suele estar marcado por tensiones políticas.
Hacia el cierre de la lista aparecen Edgar Manuel Castillo Santamaría y Ricardo Alejandro Valencia Arias, este último suplente de la diputada de Realizando Metas, Shirley Castañeda. Su presencia introduce un matiz político en la recta final del listado, en un proceso que mantiene la atención de organizaciones civiles y sectores académicos.
La decisión final recaerá en la Asamblea Nacional, que deberá escoger a quien, entre estos 35 aspirantes, demuestre no solo idoneidad técnica, sino también independencia y capacidad para asumir un rol incómodo: el de fiscalizar al poder desde la defensa de los ciudadanos.


