La sombra del cardenal Ratzinger era temida. El férreo defensor de la ortodoxia católica, al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, jugaba el papel de enemigo frontal del relativismo, de azote de homosexuales y abortistas, de abanderado de la lucha contra el látex protector, de dedo acusador de los teólogos "desviados"... Mientras, frente a las cámaras y a los fieles, Juan Pablo II era conocido como el Papa mediático, el comunicador de Dios, el Pontífice viajero...
Hoy, el cardenal Ratzinger ya no es más el cardenal Ratzinger, y pareciera que convertido en Benedicto XVI también mudó de sombra. Ya han pasado 120 días desde que el 19 de abril la fumata blanca confirmara al nuevo guía de la Iglesia católica y los analistas hacen maromas para hacer balance de una gestión que no corre a la velocidad de los gobiernos.
Lo que sí se puede interpretar es que Benedicto XVI ha utilizado estos 100 días para dos cometidos fundamentales: maquillar su imagen, y mostrar a sus fieles que su estilo va a ser muy diferente al que marcó los 26 años de pontificado de su antecesor y mentor.
La revista Time, que analizó esta semana estos 100 primeros días de papado, se apoya en el cardenal Walter Kasper para la comparación: "Juan Pablo II hacía discursos más largos y quizá más poéticos, pero Benedicto XVI es más preciso, es un teólogo". Concluye: el Papa "es un experto en símbolos, no un símbolo él mismo [como Juan Pablo II]".
Movimientos lentos
En eso coinciden todos los analistas. Ratzinger ha sido más sigiloso, ha regañado a los fieles que lo han aclamado en la calle -algo inconcebible con Karol Wojtyla-, no ha anunciado grandes giras y, desde su nombramiento, prácticamente ha desaparecido de los medios de comunicación. "Se mueve con paciencia, prudencia y delicadeza, pero se mueve y hace mucho más de lo que percibimos", explica Marco Tosatti, vaticanista y corresponsal del diario La Stampa.
En este periodo, Benedicto XVI ha mantenido el discurso de su antecesor y ha buscado el acercamiento a otras religiones, ha fijado los criterios conservadores de la fe, y ha reforzado con señales su independencia de criterio -por ejemplo, al nombrar al frente de la Congregación de la Doctrina al arzobispo estadounidense William Levada en contra del criterio de los cardenales que buscaban candidato en Europa-.
Su principal choque público ha sido con Israel, país que lo acusa de no haber condenado de manera vehemente los atentados palestinos. Su mayor obsesión, la Europa occidental, a la que acusa de relativista y de sentir que "puede progresar sin la fe, sólocreyendo en el hombre".
A partir de hoy, Benedicto XVI enfrenta una de sus primeras pruebas de fuego cuando, precisamente, pisa territorio alemán en su primer viaje fuera de Italia. Allí participará en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) católica, que logran concentrar a medio millón de jóvenes fieles de 193 países. El Vaticano, a través del conservador cardenal Meiser, ha calificado a los jóvenes alemanes de "exiliados metafísicos" que viven en "un país perdido" y atrapado en el "tiempo de los profetas laicos".
Todas las miradas esperan ver la química que logre Ratzinger con los miles de jóvenes que asistirán a la misa de clausura de la JMJ que se celebrará el domingo en Colonia. "No carece de capacidad para comunicarse, pero podría tener problemas con lo que los jóvenes demandan más: comunicarse a distancia y de manera inmediata, algo en lo que Juan Pablo II era un maestro", comentó Franco Garelli, catedrático en Sociología de Turín.
EL SUCESOR DE JUAN PABLO II
.NACE en Marktl am Inn (Alemania) el 16 de abril de 1927.
.EL CARDENALRatzinger fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 1981 a 2005.
.TRAS LA MUERTE de Juan Pablo II, el 2 de abril, Ratzinger fue elegido como su sucesor el 19 de abril y se convirtió en el pontífice 265, como Benedicto XVI.
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