El aporte de la etnia negra en Panamá fue significativo durante la construcción del ferrocarril y del Canal interoceánico, así como en la música, la danza, el arte y la comida, entre otras cosas.
Ayer, la Casa de la Municipalidad fue el escenario de un reconocimiento a ese gran aporte cultural.
Miriam Lee, reina de la Sociedad de Amigos del Museo Afro-Antillano de Panamá, fue una de las presentes en el acto. Vestida con atuendos tradicionales, expresó el orgullo que siente como segunda generación de jamaicanos.
Pero no hay datos actualizados sobre cuántos panameños son de ascendencia negra, dijo el sociólogo Gerardo Maloney.
Dado que desde los años 40 del siglo XX, el censo nacional no incluye el factor étnico en su encuesta, informó Maloney, ahora hay interés por reintroducir esta estadística e identificar de manera cuantitativa una cifra exacta.
Los complejos generados a través de los siglos, desde la llegada de los primeros negros a las Américas, incomodan a algunos a reconocer su herencia negra, comentó Ethelbert Mapp, representante legal de la fundación Rescate Juvenil Afro-Panameño (RESCATE).
Mapp recordó que no fue hasta el año 1932 que los negros causaron impacto en la política, cuando pudieron votar en las elecciones donde ganó Harmodio Arias en 1932. No obstante, se intentó impugnar las elecciones alegando que los ascendientes antillanos no eran panameños, recordó.
Hoy no hay distinción entre el electorado y tampoco en los puestos públicos.

