Mucho antes de que las investigaciones alcanzaran a la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), el entonces diputado independiente Juan Diego Vásquez ya advertía sobre presuntas irregularidades relacionadas con aumentos salariales, ascensos y títulos cuestionados dentro de la institución. Lo ocurrido hoy, asegura, no le sorprende.
Vásquez, en entrevista con La Prensa, recordó que, durante su paso por la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, advirtió públicamente sobre el esquema. “No es para nada una sorpresa. Esto debió haber ocurrido hace mucho tiempo”, afirmó, al tiempo que recordó que fue uno de los primeros en exponer el tema con amplio alcance público.
El exdiputado sostiene que el poder político construido alrededor de la rectora, Etelvina Medianero de Bonagas, se consolidó gracias al respaldo transversal de distintos partidos políticos y gobiernos. Según explicó, la administración universitaria logró mantenerse mediante alianzas que trascendían las banderas partidarias.
“Tiene gente de su lado en el Partido Revolucionario Democrático, tiene gente de su lado en Realizando Metas, tiene gente de su lado en todas las facciones políticas”, señaló Vásquez, quien considera que esa red de apoyo permitió blindar durante años esas decisiones.
Aún recuerdo como me insultaron y atacaron cuando sacamos esto a la luz en la Comisión de Presupuesto.
— Juan Diego Vásquez (@JDVasquezGut) May 15, 2026
¿Qué efecto tiene la fiscalización?
Los miles de dólares que se ahorrará la UNACHI al quitar aumentos mal hechos se puede ir a mejorar la
infraestructura o mejores profesores https://t.co/lHwwbGIhlf
Los perjudicados
Para Vásquez, los principales perjudicados han sido los estudiantes y los funcionarios que, según él, sí cumplen con los requisitos académicos y laborales establecidos. “Los afectados son, principalmente, los estudiantes”, expresó.
También aseguró que muchos docentes y administrativos “dignos y decentes” terminaron siendo víctimas de discriminación salarial, mientras otros obtenían beneficios mediante mecanismos irregulares. “Los amigotes y los compadres sí lo ganaban”, dijo al referirse a los aumentos y ascensos dentro de la estructura universitaria.
Uno de los puntos más graves, según el exdiputado, fue la utilización de títulos emitidos por universidades extranjeras cuestionadas para justificar incrementos salariales. Vásquez recordó que, durante las discusiones presupuestarias, denunció que se estaba utilizando un sistema paralelo para favorecer a allegados políticos y administrativos.
“Lo que hacían era que, para cumplir favores internos y políticos, se inventaron una metodología para aumentar salarios utilizando maestrías y doctorados exprés”, afirmó.
El fundador de Vamos cuestionó particularmente los convenios suscritos con universidades extranjeras que, según dijo, carecen de reconocimiento académico en Estados Unidos y otras jurisdicciones.
“Eso no es una universidad; es una impresora que imprime un libro que dice que tú eres doctor”, manifestó. A juicio de Vásquez, la utilización de esos diplomas no respondía a criterios académicos legítimos, sino a un mecanismo diseñado para facilitar ascensos rápidos sin mayores exigencias académicas.

El esquema
Según sus declaraciones, el esquema era promovido desde la propia administración universitaria. “No es que los profesores llegaban por coincidencia a esas universidades; los mandaban”, aseguró. Vásquez afirmó que a muchos docentes se les ofrecían doctorados que podían completarse en pocos meses, sin tesis ni procesos académicos rigurosos, a cambio de obtener aumentos salariales dentro de la universidad.
A su juicio, el impacto del esquema va más allá de la Unachi y representa un posible fraude contra el Estado. Para ilustrarlo, comparó la situación con profesiones reguladas como Medicina, Derecho o Ingeniería. “Si mañana alguien imprime un título diciendo que es ingeniero o médico sin haber estudiado, eso es un fraude al Estado”, advirtió.

Según sostuvo, lo ocurrido dentro de la universidad debe investigarse bajo esa misma lógica, debido a que existía conocimiento previo sobre la falta de validez académica de esos programas.
La política
Vásquez también cuestionó el respaldo político que recibió la rectora durante años dentro de la Asamblea Nacional. Recordó que, cuando exponía sus denuncias en la Comisión de Presupuesto, diputados de distintas bancadas salían en defensa de la administración universitaria. “Yo recuerdo a diputados del PRD y de muchas banderas políticas apoyarla”, afirmó. A su juicio, el respaldo no era casual, sino parte de una estructura de protección política construida alrededor de la rectoría.
El exdiputado mencionó incluso el proceso que permitió la reelección de Etelvina Medianero de Bonagas. Según explicó, durante la discusión legislativa observó cómo diputados llegaban a última hora para asegurar los votos necesarios. “Yo vi diputados ponerle en el teléfono a la rectora a otros diputados para convencerlos”, aseguró.
Las críticas también alcanzaron al Órgano Ejecutivo y al manejo presupuestario de la institución. Vásquez cuestionó que, pese a las denuncias existentes, los gobiernos anteriores continuaran aumentando los fondos destinados a la universidad. “¿Cómo es que, si sabían que había irregularidades, seguían aumentando el presupuesto?”, preguntó.
El exdiputado aseguró que detrás de todo existía un “plan muy bien orquestado” que involucraba actores de distintos niveles del Estado. “Se repartían contratos, nombramientos y aumentos injustificados”, sostuvo.
En medio de sus críticas, Vásquez reconoció diferencias entre la actual administración gubernamental y los gobiernos anteriores. Aseguró que, por primera vez en años, percibe una intención de revisar el modelo administrativo de la universidad.
Sin embargo, advirtió que una eventual salida de la rectora no resolverá el problema de fondo. “No es solo que renuncie ella; se necesita un liderazgo nuevo y una reforma completa”, señaló. Para el exdiputado, la prioridad debe ser devolverle a Chiriquí una universidad “de altura”, enfocada nuevamente en los estudiantes y no en intereses políticos o clientelares.

