La noticia, a primeras líneas, llamó la atención y presagió el resurgimiento de olvidadas normas que en su momento separaban a la grey del sacerdote al oficiar la misa en latín y dándole la espalda. El pasado 7 de julio, el papa Benedicto XVI presentó Motu Proprio (carta apostólica) titulado Summorum Pontificum, en la que facilita y restablece la celebración de la eucaristía en latín.
Subraya el Pontífice que el Misal promulgado por el Concilio Vaticano II "es y permanece" como la forma "normal" de la liturgia eucarística y que en latín es la "extraordinaria". El documento informa que la norma entrará en vigencia el próximo 14 de septiembre.
En su carta, el Papa pide a los obispos le envíen un informe –pasados tres años de la promulgación– para conocer cómo ha ido la medida y les ha asegurado que "si salen a la luz dificultades serias, se buscarán soluciones".
Además, deja constancia Benedicto XVI que el documento –escrito en latín y traducido a las principales lenguas– es fruto de "largas reflexiones, múltiples consultas y de oración" y lamentó que "noticias y juicios sin información suficiente han creado no poca confusión".
Historia
Antes y durante el Concilio Vaticano II se celebró la liturgia romana según el rito de San Pío V –Papa de 1566 a 1572– conocida como tridentina, cuyo Misal fue promulgado por Juan XXIII, en 1962. Es a partir del documento Novus ordo missae que se establece una nueva forma de celebrar la misa y se hiciese en los diferentes idiomas, lo que supuso la decadencia de la misa en latín.
En 1970 se establecen reformas y el Misal Romano, de uso actual, es promulgado por el papa Pablo VI. Este Misal "obviamente es y permanece como la forma normal de la liturgia ordinaria", según Benedicto XVI; en tanto el del beato Juan XXIII es una "expresión extraordinaria" de la misma ley y goza del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Desmérita Benedicto XVI que existan dos ritos, más bien "un doble uso del mismo y único rito".
En 1982 Juan Pablo II decretó que para oficiar por el rito tridentino se tenían que recoger firmas y pedir el permiso al obispo de la diócesis, quien podía negarlo.
El documento papal puede suponer la vuelta al seno de la Iglesia católica de los seguidores del arzobispo francés Marcel Lefebvre, fundador en 1968 de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, férreo defensor de la tradición y la liturgia tridentina y que no reconoce al Concilio Vaticano II. Lefebvre fue excomulgado por el Vaticano el 30 de junio de 1988, tras haber consagrado a cuatro obispos sin permiso de Roma.
Consultados diversos grupos formales de la Iglesia en Panamá, señalan que actualmente estudian el documento Summorum Pontificum con la intención de conocer el impulso y la motivación del papa Benedicto XVI.
