La noche del lunes 20 de agosto, en el Auditorio Benjamín Ayechu de la Universidad Santa María Antigua (USMA), Radio Panamá colaboró con FeTV para organizar un debate entre siete precandidatos presidenciales del Partido Revolucionario Democrático (PRD). Seis se presentaron, mientras que uno, Laurentino Nito Cortizo, declinó la invitación. Los precandidatos, incluyendo a Juan Carlos Navarro, Zulay Rodríguez, Camilo Alleyne, Mitchel Doens, Gerardo Solís y Ernesto Toro Pérez Balladares, tomaron preguntas preseleccionadas al azar, moderados por el periodista Edwin Cabrera.
En la silla reservada para Cortizo, se colocó una almohada.
Los temas a discusión variaron, entre propuestas para reformar el sistema educativo a través de una suspensión indefinida a todas las escuelas del istmo, hasta particularidades como la posibilidad de consultar a previos presidentes buscando consejo, a lo que el Toro Pérez Balladares bromeó que “no quisiera visitar El Renacer”.
Empezando por Juan Carlos Navarro, y a través del debate, los candidatos fuertemente remarcaron lo que ellos consideraban una “crisis” en Panamá, producto de lo que algunos apodaron “la mafia varelista”. Navarro declaró que “el país está en pedazos”, tejiendo una narrativa de corrupción, criminalidad incontrolable, colapso económico y migración excesiva que los otros candidatos respaldaron.
Hubo varios llamados a reunificación, populismo y transparencia bajo los ideales establecidos por Omar Torrijos. Gran parte del debate fue dedicado a señalar fallas en el gobierno actual, lo cual pareció complacer a la audiencia.
Los candidatos estuvieron de acuerdo en distintos temas, desde sus causas hasta sus soluciones, frecuentemente derivando en estridentes y agresivos llamados a la reforma constitucional, social y gubernamental. También se mostraron abiertos a alianzas con otros partidos, más no con el Panameñista.
Zulay Rodríguez pareció tomar la mayor parte del apoyo, recibiendo silbidos y aplausos de la audiencia en múltiples ocasiones gracias a su apasionada y confiada forma de argumentar, especialmente en los temas de educación y en sus declaraciones de cierre.
Navarro, Solís y Alleyne, salvo contadas ocasiones, se mostraron reservados, profesionales y precisos, mientras que El Toro y Doens, siendo los miembros de mayor trayectoria y edad, hablaron con calma y paciencia, jugando un papel de ancianos sabios en la jerarquía del partido.
La audiencia fue, en gran parte, votantes mayores, con pocos jóvenes en el auditorio.
La noche del lunes 20 de agosto, en el Auditorio Benjamín Ayechu de la Universidad Santa María Antigua (USMA), Radio Panamá colaboró con FeTV para organizar un debate entre siete precandidatos presidenciales del Partido Revolucionario Democrático (PRD). Seis se presentaron, mientras que uno, Laurentino Nito Cortizo, declinó la invitación. Los precandidatos, incluyendo a Juan Carlos Navarro, Zulay Rodríguez, Camilo Alleyne, Mitchel Doens, Gerardo Solís y Ernesto Toro Pérez Balladares, tomaron preguntas preseleccionadas al azar, moderados por el periodista Edwin Cabrera.
En la silla reservada para Cortizo, se colocó una almohada.
Los temas a discusión variaron, entre propuestas para reformar el sistema educativo a través de una suspensión indefinida a todas las escuelas del istmo, hasta particularidades como la posibilidad de consultar a previos presidentes buscando consejo, a lo que el Toro Pérez Balladares bromeó que “no quisiera visitar El Renacer”.
Empezando por Juan Carlos Navarro, y a través del debate, los candidatos fuertemente remarcaron lo que ellos consideraban una “crisis” en Panamá, producto de lo que algunos apodaron “la mafia varelista”. Navarro declaró que “el país está en pedazos”, tejiendo una narrativa de corrupción, criminalidad incontrolable, colapso económico y migración excesiva que los otros candidatos respaldaron.
Hubo varios llamados a reunificación, populismo y transparencia bajo los ideales establecidos por Omar Torrijos. Gran parte del debate fue dedicado a señalar fallas en el gobierno actual, lo cual pareció complacer a la audiencia.
Los candidatos estuvieron de acuerdo en distintos temas, desde sus causas hasta sus soluciones, frecuentemente derivando en estridentes y agresivos llamados a la reforma constitucional, social y gubernamental. También se mostraron abiertos a alianzas con otros partidos, más no con el Panameñista.
Zulay Rodríguez pareció tomar la mayor parte del apoyo, recibiendo silbidos y aplausos de la audiencia en múltiples ocasiones gracias a su apasionada y confiada forma de argumentar, especialmente en los temas de educación y en sus declaraciones de cierre.
Navarro, Solís y Alleyne, salvo contadas ocasiones, se mostraron reservados, profesionales y precisos, mientras que El Toro y Doens, siendo los miembros de mayor trayectoria y edad, hablaron con calma y paciencia, jugando un papel de ancianos sabios en la jerarquía del partido.
La audiencia fue, en gran parte, votantes mayores, con pocos jóvenes en el auditorio.
