El sábado 11 de agosto, el Frente Nacional para la Defensa de la Seguridad Social (Frenadeso) y la Organización Nacional Agrícola (Onagro) iniciaron en Chiriquí una campaña para divulgar los supuestos perjuicios que el tratado de promoción comercial con Estados Unidos traerá tanto a los productores como a los consumido res.
Ya este discurso es conocido y algunos de sus personeros han asegurado que el tratado no traerá éxitos a las empresas ni a la agroindustria.
Precisamente en estos días, las autoridades en Chiriquí vienen promocionando la microempresa y la creación de pequeños negocios con seminarios gratuitos.
Pero la pequeña empresa se viene enfrentando a barreras no arancelarias para vender productos manufacturados con materia prima hecha en Panamá, si quienes los confeccionan intentaran exportar.
Desde los campos de Querévalos, en el distrito de Alanje, hasta en el mismo centro de David, hay familias expertas en producir manjares deliciosos, como los huevitos de leche, o como también se les conoce, huevitos de faldiquera.
Esas familias producen panes de maíz horneados, cocadas y pastelitos de plátano, pero aunque quisieran entrar con su producto a Estados Unidos, no podrían.
Nidia de Palacios, en Querévalos, y Dilian de Sechi, en David, son colegas, pues tienen años de trabajar gracias a la herencia que les dejaron sus madres, suegras o abuelas, al enseñarles a hacer huevitos de leche.
A Nidia le queda la satisfacción de que después de 25 años, junto a su esposo Abelardo, pudo criar a sus hijos con ese esfuerzo. A Dilian le encanta saber que personajes famosos como Osvaldo Ayala e Irving Saladino hicieron un alto en su casa de calle quinta para comprar huevitos de leche.
En el Viceministerio de Comercio Exterior (Vicomex) informaron que estos manjares panameños no podrían ingresar a territorio estadounidense debido a que contienen un alto grado de azúcar.
Estos productos manufacturados, con los que se le daría valor agregado a la materia prima panameña, no podrían entrar debido a que Panamá tiene una cuota de azúcar de terminada y esto riñe con los acuerdos comerciales establecidos, explicó la funcionaria que pidió reserva de su nombre.
Un precedente fue el sancocho panameño de Proluxsa, que entró al mercado estadounidense, tuvo buenas ventas, pero luego fue suspendido el permiso de importación debido a que la sopa tenía alto contenido de pollo y era considerado un producto avícola.
UNA MIRADA HACIA EL ORIENTE
El Vicomex informó que en el Oriente los sabores exóticos se están poniendo de moda y un catador japonés vino al país para degustar productos hechos en Panamá.
Las yuquitas Wilcox y los encurtidos La Morena, de Yolanda Yovanovich, fueron seleccionados por el catador para presentarlos en una vitrina representativa de Panamá en exposiciones de alimentos.
Son simplemente chips de yuca o plátano. Y los encurtidos, de berenjena o de hongos, con solo olerlos hacen agua la boca.
Lo que necesitan estos pequeños agroindustriales es el equipo para expandirse, pues los orientales querían un contenedor por semana, y estas son pequeñas empresas.
UNA VIEJA RECETA
Zenaida Sánchez aprendió de niña, en El Tejar de Alanje, los pasos para preparar los panecitos.
Se deben dejar los granos de maíz de cinco a ocho días en agua. Luego se aplica un lavado estricto. Se muele el grano suavizado por el agua. Se deja secar la masa al sol por uno o dos días. Luego se pasa por un tamiz y queda un polvillo.
Se le agrega manteca de res y puerco, huevos, dulce al gusto y se vuelve a moler. Luego se mete al horno y el resultado es un delicioso dulce típico de la campiña alanjeña.
"No hay nada mejor que una taza de café negro con panecitos horneados, cuando se desprende un torrencial aguacero", recuerda la señora Zenaida.

