La 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) concluyó en la madrugada de este jueves en Ciudad de Panamá con la adopción de la Declaración de Panamá, un documento político que reafirma el compromiso de los países del continente con la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y el multilateralismo como herramienta para enfrentar los desafíos comunes de la región.
Con el lema “América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá”, los Estados miembros respaldaron una hoja de ruta que apuesta por mayor cooperación hemisférica en materia de seguridad, desarrollo y gobernabilidad democrática. La declaración establece la necesidad de fortalecer la coordinación regional frente a amenazas como la delincuencia organizada transnacional y otros fenómenos que afectan la estabilidad de los países americanos.

El documento reivindica los principios de la Carta Democrática Interamericana, justo cuando se cumplen 25 años de su adopción.
Esta asamblea fue presidida por el canciller panameño Javier Martínez Acha y estuvo marcada por debates sobre la situación política en varios países de la región y por la búsqueda de consensos en torno a la seguridad hemisférica.

Bolivia
Uno de los documentos más relevantes aprobados durante las sesiones fue la resolución sobre Bolivia. La OEA respaldó el despliegue de una misión de alto nivel para apoyar al gobierno democráticamente elegido de ese país en sus esfuerzos por restablecer la paz y preservar el orden constitucional.
El organismo rechazó los actos de violencia, las interrupciones de servicios esenciales, las amenazas contra infraestructuras críticas y cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad democrática. Además, exhortó a todos los actores políticos a privilegiar el diálogo y reducir las tensiones.
Nicaragua
La situación de Nicaragua volvió a ocupar un lugar central en la agenda de los países. En una declaración específica, los Estados miembros manifestaron inquietud por el deterioro de los derechos humanos y el debilitamiento de las instituciones democráticas bajo la dictadura de Daniel Ortega.
El texto condena las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y la tortura, expresa preocupación por la muerte del líder indígena miskito Brooklyn Rivera bajo custodia estatal e insta a Managua a restablecer las libertades fundamentales, garantizar la participación política y facilitar el retorno seguro de las personas exiliadas. La OEA también reiteró su llamado para que Nicaragua regrese al organismo.
Las Islas Malvinas
La Asamblea General aprobó además una declaración sobre las Islas Malvinas, en la que respaldó los esfuerzos de Argentina para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía con el Reino Unido y pidió a ambas partes retomar las negociaciones.
Los países además aprobaron un amplio paquete de resoluciones orientadas a fortalecer la cooperación regional. Entre ellas destacan la extensión del Decenio de las Américas por los Derechos y la Dignidad de las Personas con Discapacidad; la conmemoración de los 25 años de la Carta Democrática Interamericana; iniciativas para impulsar el desarrollo integral; una estrategia hemisférica para mejorar la salud mental mediante acciones coordinadas entre distintas instituciones públicas; y medidas para fortalecer la asistencia interamericana en situaciones de emergencia.
Los Estados miembros también aprobaron reformas relacionadas con la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones, el programa-presupuesto de la organización para 2027, cambios al estatuto del Tribunal Administrativo de la OEA y nuevas disposiciones para la gestión de mandatos dentro del organismo.
Durante la reunión, los países eligieron además a nuevos integrantes de varios órganos del sistema interamericano. Entre ellos figuran tres miembros del Comité Jurídico Interamericano, una integrante del Tribunal Administrativo, un miembro del Comité de Auditoría y dos representantes para el Centro de Estudios de Justicia de las Américas.
En la resolución de cierre, la Asamblea agradeció al gobierno de Panamá por la organización del encuentro y reconoció la conmemoración del bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826 como uno de los hitos fundacionales del multilateralismo en las Américas.

