El juicio por el caso Odebrecht entró esta semana en una de sus fases más técnicas y decisivas, con millones de dólares en juego, contratos estatales bajo escrutinio y figuras de alto perfil entre los imputados. La discusión gira en torno a la posible admisión de un paquete de pruebas extraordinarias presentado por el Ministerio Público, que incluye documentos provenientes de varias jurisdicciones, audios, transcripciones y certificaciones que no formaban parte del expediente original.
La presentación de estas pruebas ocurre durante la lectura del auto de llamamiento a juicio, un documento de más de 400 páginas que define quiénes serán juzgados, qué hechos se discutirán y qué evidencias pueden incorporarse formalmente al proceso. La ley permite, en esta etapa específica, que las partes soliciten la incorporación de pruebas adicionales, siempre que cumplan criterios estrictos de legalidad, pertinencia y forma.
Durante la jornada, las defensas expusieron sus objeciones, aunque no todas cuestionaron el mismo material. Sin embargo, se repitieron cinco líneas de crítica: supuestas fallas en formalidades y certificaciones, cuestionamientos a traducciones oficiales, dudas sobre la cadena de custodia y la autenticidad de algunos documentos, reparos sobre la licitud de pruebas provenientes de Brasil y objeciones relacionadas con la pertinencia de ciertos elementos frente a los hechos atribuidos a cada imputado.
El juicio se reanudará este viernes 22 de enero, cuando el tribunal deberá decidir qué pruebas se admiten y cómo avanzará la siguiente fase del proceso. Para entender en detalle qué está en juego y por qué este momento es clave, puede ver el análisis completo del abogado Juan Antonio Tejada, sobre el caso Odebrecht en Prensa.com.
